Tipo de cambio:

Compra: 3.402

Venta: 3.404


Año de la Universalización de la Salud
MIÉRCOLES 3

de junio de 2020

HOY ES EL DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

El llamado de la patria

Hace 45 años las jóvenes peruanas se alistaron por primera vez en el servicio militar con iguales derechos y obligaciones que los varones

8/3/2020


Raúl Borda Pacheco

rborda@editoraperu.com.pe

Se estima que más de 180,000 peruanas se inscribieron en los concejos municipales. Su presencia activa en el ámbito militar forma parte de la “revolución silenciosa”, de la conquista de deberes y derechos de la mujer.

La mañana del 3 de marzo de 1975, todas las mujeres que durante ese calendario cumplieron 18 años de edad, empezaron a inscribirse en los concejos municipales de costa, sierra y selva para el servicio militar femenino. Se estima que 180,000 peruanas cumplieron con lo establecido por el Decreto Ley número 20788, promulgado por el presidente Juan Velasco Alvarado.

La nueva Ley del Servicio Militar Obligatorio derogaba la anterior, de 1949, que asignaba a las mujeres voluntarias de las Fuerzas Armadas solo labores de Sanidad y Cruz Roja, tareas educativas, servicios auxiliares en “zonas donde no se combate”, además de actividades manufactureras y agropecuarias y de comunicaciones.

Para el diario La Crónica se trató de “un día histórico” que marcó la incorporación real de la mujer peruana al Servicio Militar Obligatorio e informó que la inscripción se daba en todas las municipalidades.



En especial, Lima fue la más entusiasta ante la medida, como parte de las transformaciones sociales que vivía el país. “La mujer peruana puede, al igual que los hombres, servir a la patria desde las filas de las Fuerzas Armadas”, resaltaba el desaparecido periódico.

Paz y de guerra

Con la nueva norma, todas las mujeres nacidas en 1957 estaban obligadas a inscribirse, entre el 3 de marzo y el 2 de mayo de 1975. Mientras que las damas, entre 19 y 45 años de edad, pasaban a formar parte de la reserva. Se establecía, además, que su incorporación a las Fuerzas Armadas era voluntaria, en tiempo de paz, y obligatoria, en caso de guerra.

Portando su partida de nacimiento original, dos fotografías de frente y una de perfil, miles de peruanas cumplieron con inscribirse formando largas filas en las oficinas de inscripción donde les tomaban todos sus datos, incluida su talla. El mismo día de su registro se les entregaba una boleta, la cual sería canjeada luego por la Libreta Militar.

Contexto

Para el Gobierno de las Fuerzas Armadas el servicio militar era un deber ineludible y un honor “que tienen todos los peruanos de servir a la Patria” y destacaba que uno de sus objetivos era dar igualdad de oportunidades a todos los peruanos.

Por esos días estaba fresco el recuerdo de la asonada policial de 1975 –también conocido como “el Limazo”, que dejó un saldo de 86 muertos–. Pero los diarios de la época señalaban que había Velasco y Gobierno Revolucionario “para rato” y que una revolución con la participación de las mujeres sería “invencible”.



Las jóvenes que se alistaron gozaron de todos los derechos y beneficios que la nueva Ley del Servicio Militar otorgaba ya a los varones. Es decir que ellas estaban sujetas a iguales procedimientos administrativos, obligaciones y prerrogativas.

Días de entrenamiento

Realizaron su servicio activo en unidades y reparticiones de los institutos armados donde recibieron entrenamiento militar, instrucción del manejo de armas de fuego, conducción de vehículos y conocimientos de enfermería y administración.

El 23 de julio de ese año, Día de la Aviación Militar, desfilaba gallardamente el primer batallón de mujeres voluntarias del Agrupamiento Terrestre de la Fuerza Aérea del Perú y en setiembre, cuando Velasco ya había dejado el poder, se graduaba la primera promoción de mujeres paracaidistas de la División Aerotransportada del Ejército.



A lo largo de la historia, para los hombres ingresar a las Fuerzas Armadas y, particularmente, al Ejército era una posibilidad promisoria de ascenso social, cargos públicos, caudillaje y poder.

Para la mujer, sin embargo, su participación en el servicio militar fue parte de otra revolución silenciosa que a lo largo del siglo XX la llevó a conquistar el acceso a la educación universitaria, el voto femenino y otros derechos fundamentales que dieron dinamismo a la vida social, económica, política y cultural del país; y fue sobre todo el inicio de una larga marcha que todavía no termina, pero que la está llevando a los más altos escalafones de las Fuerzas Armadas.