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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
SÁBADO 21

de setiembre de 2019

El papel clave del programa Contigo

La meta es que tanto el usuario del programa como su familia desarrollen algunas actividades productivas para mejorar sus ingresos económicos.

15/8/2019


El crecimiento económico experimentado por el Perú en los últimos años nos ha permitido reducir en forma significativa la pobreza. El Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) informó que la pobreza monetaria se redujo a 20.5% en el 2018. No obstante este importante logro, 6 millones 593,000 personas son consideradas pobres. Para enfrentar ese problema, los programas sociales del Estado cumplen un papel fundamental, especialmente al atender a la población que vive en las zonas más apartadas del país y de difícil acceso.

Entre los más pobres hay un segmento aún más vulnerable: aquellos que sufren una discapacidad severa, con graves dificultades para desarrollar sus actividades cotidianas y no logran superar algunas barreras. Tener una persona que depende de otros integrantes de su entorno para cuidarlo, alimentarlo, asearlo, termina afectando profundamente a la familia. Inclusive, algunos de sus miembros deben dejar de trabajar para atender a la persona que presenta esa condición.

Para enfrentar este problema nació hace cuatro años el Programa Nacional de Entrega de la Pensión no Contributiva a Personas con Discapacidad Severa en Situación de Pobreza (Contigo), un programa social del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis). Su crecimiento ha sido progresivo hasta intervenir hoy en 22 regiones con una transferencia monetaria a 19,834 usuarios, que se encuentran en la extrema pobreza. En todo el territorio nacional ya reciben una pensión 7,063 niños y adolescentes; 10,595 adultos y 2,176 adultos mayores. De los cuales, 1,282 individuos viven en la zona de influencia de la zona del Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem) y 3,735 pertenecen a pueblos indígenas.

El programa no solo consiste en transferencias de dinero, sino que también hay un acompañamiento en el uso de las pensiones, las cuales generalmente se invierten en medicinas, pañales y alimentos. Personal de Contigo visita sin aviso a los beneficiarios en sus hogares para verificar cómo se están utilizando los recursos económicos. Lamentablemente, algunas veces se descubre que los familiares buscan ocultar a la persona con discapacidad, cuando lo realmente necesario es un reconocimiento social de su condición.

Junto con el Fondo de Cooperación para el Desarrollo Social (Foncodes), Contigo también busca insertar al pensionista en la inclusión productiva, para lo cual se ha implementado un plan piloto denominado Noqanchis Atisun (Todos Podemos). La meta es que tanto el usuario del programa como su familia desarrollen algunas actividades productivas para mejorar sus ingresos económicos.

El plan, que ahora llegará a Ayacucho y Tumbes, rechaza cualquier tipo de clientelismo. El Midis tiene una oficina de denuncias si alguien desea aprovecharse de sus programas sociales con fines políticos. Además, hay mecanismos de vigilancia ciudadana que monitorean de cerca cómo se implementa la asistencia.

Con su enfoque inclusivo, el Gobierno peruano espera que el programa Contigo continúe su crecimiento para ayudar a más peruanos que padecen esta vulnerabilidad.