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Año de la Universalización de la Salud
DOMINGO 27

de setiembre de 2020

El paraatleta Efraín Sotacuro anhela tocar la cima en Tokio 2020

El fondista asegura que Dios le dio otra oportunidad y el deporte le cambió la vida.

20/8/2020


Juan Sánchez Ortega

jsanchez@editoraperu.com.pe

“Habré perdido parte de mis dos brazos, pero no la ilusión de darle a mi patria una medalla paralímpica” con esta frase Efraín Sotacuro alimenta sus ganas de llegar en óptimas condiciones a los Juegos Tokio 2020. Espera con ansias que le brinden luz verde para reanudar los entrenamientos en Huancayo con el objetivo de llegar a la cita ecuménica en buena forma. 

El buen Efraín debe alejarse de la Ciudad Incontrastable para ejercitarse y así evitar el contagio del coronavirus. Lo que más extraña es trabajar en el Centro de Alto Rendimiento de Huancayo, situación que aún no puede hacerlo debido a que el Instituto Peruano del Deporte y la Federación Peruana de Atletismo todavía no autorizan los entrenamientos presenciales en el interior del país.

La mayor preocupación de maratonista es el tiempo porque mientras demore su regreso a los entrenamientos, le va a costar más recuperar el nivel. Proyecta que tardará cuatro meses en agarrar distancia otra vez.

“Esperamos con tranquilidad la autorización y así meternos de lleno en nuestros objetivos”, manifestó.

En busca de la medalla

El paradeportista nacido en Huancavelica tiene definido su plan de trabajo con miras a Tokio 2020. En febrero planea correr la Maratón de Sevilla, en España, y realizar un campo de entrenamiento que le permita acudir en buenas condiciones.

Será la segunda vez que Efraín acudirá a unos Juegos Paralímpicos y lo hará con una mayor experiencia en su prueba, ya que antes de aterrizar en Río 2016 solo había participado en una maratón y fue en la que obtuvo el tiempo requerido para acceder a la gran cita. A pesar de eso estuvo a un paso de subir al podio. El cuarto lugar en la general lo hizo estallar en cólera porque nunca estuvo tan cerca de la gloria.

En esta ocasión, en Tokio 2020, lleva en su haber varias competencias encima y cuenta con una fortaleza mental capaz de superar cualquier reto.

Ya sabe lo que es subir al podio y lo hizo en los Juegos Parapanamericanos Lima 2019, donde se adueñó de la presea de bronce en la prueba de los 1,500 planos.

“Cada deportista sueña y por eso nos esforzamos cada día para regalarle una medalla al Perú. En Río 2016 estuve a tan poco de coger la presea de bronce y nos quedamos con ese sabor agridulce. Ahora vamos a ir mejor preparados”, manifestó.

Nueva oportunidad

Sotacuro se considera un hombre de fe que ama la vida más que antes. Cree que Dios le dio una segunda oportunidad y le otorgó el deporte para demostrarle que todo no acaba cuando la tragedia toca la puerta.

Antes de recibir una descarga eléctrica de una torre de alta tensión abandonada en Casapalca (Huarochirí), en el 2008, cuando tenía 17 años, que le hizo perder gran parte de los dos brazos –también le pusieron 15 puntos en la cabeza–, jamás había practicado disciplina alguna debido a que su meta era otra, lejos de las pistas. Pero cuando comenzaba a sentir desprecio por él mismo y se resistía a aceptar la discapacidad, el atletismo apareció en el 2012 para transformar su presente y futuro. Nunca pensó que al ir a tramitar su credencial en el Consejo Nacional para la Integración de la Personas con Discapacidad (Conadis) lo marcaría. Allí recibió la invitación a participar en una carrera de 10 kilómetros. Tras analizarlo y prepararse durante una semana en un parque asistió y terminó ubicándose en el puesto 12. Así nació su romance con el fondo.

“Ya no tengo mis brazos, pero Dios me permite seguir vivo y me ha dado un talento en mis piernas para lograr mis sueños. Amo lo que tengo y lo que soy. Representar al Perú es un honor. Quiero demostrar a la gente que sí se puede y que el deporte es el mejor vehículo de superación”, agregó.

29 años tiene Sotacuro y se proyecta a correr en tres o cuatro Juegos Paralímpicos más