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Año de la Universalización de la Salud
LUNES 17

de febrero de 2020

ENFOQUE

El Perú necesita problemas

6/2/2020


Ricardo L. Falla

Director del Programa de Humanidades de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya




Sí, usted leyó bien. El Perú necesita problemas, pero de orden teórico. Problemas que surjan de la observación y el estudio de las diversas realidades que conforman a nuestro país. Pues varias cosas interesantes e importantes han ocurrido entre nosotros en los últimos años, dentro de un contexto global de grandes transformaciones en diversos ámbitos. 

Convertir lo “nuevo” en fuente de problematización implica que el investigador deba poseer condiciones para formular o reformular los conceptos con los que va a escudriñar el mundo humano. Esta formación es claramente intelectual y conlleva solvencia académica en “el arte” de elaborar conjeturas contrastables, surgidas del asombro y del interés por entender una realidad.

Entre otros autores, el historiador y filósofo alemán Reinhart Koselleck sintetizó de manera acertada la necesidad de prescribir conceptos que nos sirvan para organizar la realidad, a fin de estudiarla. Sin esos conceptos fundamentales, los hechos no se transforman en fuente de conocimiento. Se presentan como acciones aisladas y sin conexiones significativas. Esto es grave, pues es probable que gesten grandes problemas fácticos, pero, por incapacidad teórica, no son percibidos ni descubiertos. Recordemos que para ver hay que aprender a ver.

Gracias a la historia conceptual y a sus relaciones con la historia intelectual y la historia factual, podemos reconocer el devenir de determinados conceptos y el modo cómo fueron aplicados para el estudio de los hechos. Por ejemplo, varios de los clásicos del pensamiento peruano del siglo XX (Mariátegui o Haya) utilizaron los conceptos “revolución”, “decadencia”, “crisis”, acusando recibo de los conceptos fundamentales de la Teoría Crítica Clásica y los aplicaron para hacerse de una idea del Perú. Esta “idea del Perú” sirvió como “marco conceptual” para organizar el estudio del país durante varias décadas.

De igual forma, Matos Mar y Cotler, desde la Teoría Crítica Estructural y Posestructural, o De Soto, desde el Individualismo Metodológico, resignificaron los conceptos de “crisis” e “informalidad” o apelaron al recurso “metaforológico” con términos como “desborde” o “sendero”. Asimismo, recrearon categorías dicotómicas como “oficial”-“real”, como demarcación conceptual, y son ampliamente utilizadas en los últimos años.

Las cosas nuevas necesitan conceptos resignificados para organizar sistemáticamente el estudio del Perú actual. Hay problemas fácticos que se están desarrollando sin que nos demos cuenta, para los cuales carecemos de un marco conceptual adecuado de conocimiento. ¿Cómo plantear soluciones si somos incapaces de identificar dificultades? Por ello, nuevamente, como hace un siglo, es imperativo “crear problemas”, desde una base de conceptos reelaborados. Las ciencias humanas y sociales tienen un enorme reto en el Perú.




El Diario Oficial El Peruano no se solidariza necesariamente con las opiniones vertidas en esta sección. Los artículos firmados son responsabilidad de sus autores.