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Año de la Universalización de la Salud
MARTES 2

de junio de 2020

REFLEXIONES

El rol de los padres en la educación remota

El confinamiento nos tomó por sorpresa. Uno de los más sorprendidos ha sido el profesor, que ha tenido que ingresar a los hogares mediante las aulas virtuales. Se ha generado un desencuentro entre colegios y padres de familia que nos impide aprovechar la oportunidad para cuestionar nuestros paradigmas y salir fortalecidos.

15/5/2020


MarIa Elena Loret de Mola

Experta en Educación


Ante la incertidumbre es natural tener miedo, angustia y frustración. Buscamos desplazar estos sentimientos hacia algo que sí podemos controlar, como la educación de nuestros hijos. Es necesario reflexionar para esclarecer nuestro rol como padres.

Paradójicamente, en una época en que los influencers son referencias para las personas, ahora somos los padres los que nos hemos convertido en los influencers de nuestros hijos, pues somos un ejemplo para ellos 24/7. Por eso debemos hacer una revisión honesta de nuestros comportamientos y actitudes para continuar siendo el ejemplo que queremos que nuestros hijos imiten.

Uno de los problemas más frecuentes es la desconfianza de los padres hacia la educación a distancia, manifestada cuando rondamos y fiscalizamos las clases virtuales. El efecto se agrava cuando frente a nuestros hijos criticamos a sus maestros. El aprendizaje es un acto de fe, pues no se aprende de quien no se admira. Si desacreditamos a los profesores, a nuestros hijos les costará más abrir sus mentes para recibir conocimientos y aprender de ellos.

Otro problema es el control de los padres sobre el aprendizaje de sus hijos, cuando hacen por ellos las cosas que deberían hacer o aprender a hacer por sí mismos. Esto genera en los niños inseguridad y merma su autoestima. Los padres tenemos la responsabilidad de enseñar a nuestros hijos el uso de herramientas que les permitan salir adelante en situaciones difíciles y hacerse cargo de sus propias responsabilidades, asumir las consecuencias de sus actos y aprender de sus errores tanto como de sus aciertos. No vaya a ser que ocuparnos tanto en fiscalizar a los colegios nos distraiga del rol que realmente nos toca como padres.

Preguntémonos por qué si ya habíamos delegado en los colegios la enseñanza de nuestros hijos, ahora nos sentimos en capacidad de cuestionar su labor. En esta nueva etapa sigamos apoyando a los profesores y a los colegios en su misión de instruir e impartir conocimientos a nuestros hijos. Dadas las circunstancias, lo están haciendo lo mejor posible y seguramente irán mejorando con la experiencia.

Recordemos que nuestros hijos asisten solos al colegio. Nos toca hacer del aula virtual lo más parecido al ambiente escolar. Los padres seguiremos estando ahí para escuchar y apoyar a nuestros hijos al final de las clases, como cuando regresaban del colegio.

Dependerá de cómo afrontemos esta crisis si perdemos un año o lo aprovechamos equipando a nuestros hijos con los recursos necesarios para seguir aprendiendo, adaptándose a situaciones adversas.