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Año de la Universalización de la Salud
MARTES 18

de febrero de 2020

PERFIL

El romántico infatigable

El cantante Manuel Ortiz lleva más de 60 años al frente del trío bolerístico peruano por antonomasia, Los Morunos. Hace un repaso de su carrera en vísperas del Día del Amor y la Amistad.

8/2/2020


José VadilloVila

jvadillo@editoraperu.com.pe

1 El hombre es idéntico a su propia leyenda. A la figura que esculpió de él la tele y la radio. Lleva las patillas largas con elegancia; la sonrisa del galán soñador; la voz pastosa y aterciopelada de quien creció entre serenatas y romanticismo; la camisa azul que desde su departamento se confunde con el mar adyacente.

Lo único que lo diferencia del escolar miraflorino que, hace 60 años, con el uniforme color caqui, se iba en tranvía a las grabaciones de su primer disco en Sono Radio, es su caminar más lento. Porque desde que Manuel Ortiz tiene uso y memoria de la razón musical, escucha aquello de que el bolero ya pasó de moda. Pero ay, sigue latiendo y rematando corazones con sus letras que trenzan corazones como anticuchos. Y de a dos.



Se acerca el invierno sereno de la primera voz de Los Morunos, y recuerda los buenos tiempos, los años ochenta, los noventa, cuando la fama no daba pausas para nada. Había semanas en que casi no había tiempo de volver a casa y aterrizaban en el aeropuerto Jorge Chávez para esperar ahí mismo el avión a otro destino. Trujillo, Cusco, Arequipa, Tacna, y así, le iban dando ajustes al clavijero del país bolerístico que recorrió Manuel Ortiz siempre en trío.

Luego de Lima, la segunda ciudad más fanática de Los Morunos fue Arequipa, donde eran, por muchos años, los invitados impostergables del Festival Internacional de Arequipa, la FIA. También Trujillo y Chiclayo se deleitaban con ‘Bailemos nuestro bolero’, ‘Mi perdición’, ‘Macarena’, ‘Este bolero moruno’ o ‘Yo quiero penetrar en ti’ (alguna vez lapidada como pornofonía). Pero la canción más famosa es su versión de ‘Motivos’, de J. D. Castaño y Aniano Alcalde, que grabaron en 1981 y los hizo ganadores del disco de oro.

2 La primera canción que grabaron Los Morunos fue ‘El emigrante’, del español Juanito Valderrama. Manuel Ortiz recuerda que la practicaban todo el tiempo, allá en el barrio de la cuadra 4 de Juan Fanning, en Miraflores; y de ahí, en bicicleta, cargando las guitarras y los sueños, el trío (Ortiz, Alfredo Aguirre y Guillermo Medina) enrumbaba hasta Magdalena, a la casa de Aguirre, otro fundador del emblemático conjunto bolerístico nacional, para seguir los ensayos. A veces terminaban por Surquillo, para tomar los tres un lonchecito con su sánguche cerca del Mercado Número 1.



A los seis meses de grabar sus primeros 45 RPM, en 1961, llegó un reporte de Nueva York en el que se mencionaba que del Perú sobresalía una canción versionada por Los Morunos, ‘Esta noche yo quisiera que el mundo acabase’. Eso les sirvió de aliciente a los jovenzuelos para terminar el long play de doce guarachas, chachachás y boleros.

Ahí fue la primera vez que se toparían con la fama: la disquera les regaló tres guitarras de Erasmo Falcón; empezaron a sonar como profesionales; cantaban en las noches “en vivo” en radio Central y en el diario Última Hora conocieron al sumo pontífice del periodismo de espectáculo del Perú: Guido Monteverde. Le cayeron en gracia y les dio su bendición.

Esa primera formación de Los Morunos siguió en pie hasta inicios de los años setenta, e incluyó una gira larga por Montreal, Canadá, y Estados Unidos. Manuel Ortiz es cercano de esos amigos con los que trabajó y compartió la pasión bolerística. Aguirre, quien también es pintor como Ortiz, dejó tempranamente Los Morunos para iniciar un proyecto familiar: los Hermanos Aguirre. Guillermo Medina, después de vivir un tiempo en Estados Unidos, reside hoy en el Perú. Quería que Los Morunos se quedaran en Nueva York, pero a Manuel Ortiz no le gustaba la ciudad de los rascacielos; además, extrañaba a sus hijos. “Yo estaba como un sapo en charco ajeno”, recuerda de ese tiempo.



En 1975, Manuel se quedó solo y se regresó a Lima. Dejó la música en un baúl y se dedicó a ser mil oficios, incluso fue oficinista del Ministerio de Educación, no faltaban en su oficina la guitarra y la radio; los fines de semana corría a buscarse un trabajito para cantar. “Las cosas para los artistas en el Perú nunca han sido fáciles”, reflexiona.

En el fondo, Manuel Ortiz sufría: le faltaba metrónomo y música a su vida. Por medio de un amigo ‘panchero’ se enteró de la llegada del trío Los Panchos y fueron a saludarlos al hotel Bolívar. El vocalista Ovidio Hernández llegó enfermo y Alfredo Gil y Chucho Navarro, tras guitarrear, le proponen a Ortiz que cante con ellos en el estelar de El festival del recuerdo, que se iba a desarrollar en la carpa montada al costado del coliseo Amauta para ese espectáculo. “Tú vas a estar ahora con nosotros”, le dijeron. Fue un sueño hecho realidad.

3 En 1978, Los Morunos iniciarían una época de oro, la de El trío romántico más querido del Perú, cuando Ortiz se unió a Modesto Pastor y Lucho Silva. Ahí escribirían su historia con mayúscula durante los siguientes 30 años. “Son cosas y coincidencias de la vida”, dice Manuel Ortiz mirando en perspectiva todo lo cantado y vivido. “Las cosas salen por algo. A mí me han sucedido cosas hasta milagrosas. La vida me dio la oportunidad de conocer a Luis y a Modesto”. Siempre tiene presente a sus compañeros que ya partieron. “Los sueño”, dice.

Eran personas especiales. Cuenta que hasta antes que le sufra “la enfermedad”, estaba preparando una película sobre su trío junto a una productora de televisión. Pero jura que lo que lo retiene es que no ha podido dar con los actores que tengan las características de Modesto (“carismático, provinciano, querendón y gracioso”) y de Lucho (“era más serio y delicado; no hablaba mal de nadie”). “Fue una amistad limpia, sin peleas, por eso duramos 30 años. Era el milagro de una unión de tres integrantes que nos queríamos y a cada uno le gustaba una cosa diferente”. Con ellos viajó por diversos países y dio vida, en los ochenta, al restaurante Los Morunos, el único local de su tipo dedicado al dios bolero.



4 El 14 de febrero, Manuel Ortiz cantará nuevamente frente a su público. Adelanta que dará un completo repaso a todo el cancionero de la legendaria conformación musical de Los Morunos. ¿Es una despedida, maestro? Hace una pausa larga antes de contestar: “En cierta forma es una despedida porque he tenido un problema de salud muy fuerte”.

Lo comprendemos, ha estado casi un año fuera de las actividades, tratando de recuperarse. “Tengo 77 años, siempre me guié por mi entusiasmo. Formé Los Morunos en 1958, desde que tenía 16 años; y desde ya, en cada sentir del pueblo, de mis días de canto, de ensayo, de creaciones, venían conmigo proyectos, muchos sueños dentro del arte… Siempre he sido así”.

¿Y el bolero ya pasó de moda? Don Manuel sonríe. Desde que tenía 16 años, está acostumbrado a escuchar la misma cuestión, que le digan que el bolero es música del recuerdo. “Tú me haces la misma pregunta. Del bolero siempre se dice que está abajo, pero sigue vigente. En Ecuador, Colombia, México, Puerto Rico, los festivales de tríos”.

Los peruanos lo asociamos con cierto público ya mayor; don Manuel recuerda el primer festival de tríos a donde fueron en Guayaquil, Ecuador: era un estadio lleno de jóvenes escuchando a su majestad, el bolero. Otra cultura. “Nosotros disfrutamos del bolero, pero no hay esa euforia. Cuando era joven, mi alegría era ir a las fiestas para cantar con mi trío”.

Los Morunos. 

Manuel Ortiz, junto a Lucho Silva, ‘el requinto de oro’, fallecido en el 2008; y Modesto Pastor, partió en el 2018.Buenos músicos. 

Manuel Ortiz siempre estuvo rodeado “de buenos guitarristas” y conoce del instrumento “más o menos”, solo “para relajarme o crear mis composiciones”. 

El intuitivo. Ortiz cuenta que empezó como locutor de radio para que las canciones de su conjunto suenen. En el 2011, editó el libro autobiográfico Yo solo quise querer.

Datos

45  DISCOS HAN GRABADO LOS MORUNOS.