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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
JUEVES 14

de noviembre de 2019

REFLEXIONES

El valor primordial de la justicia (I)

8/11/2019


Manuel Arboccó de los Heros

Psicoterapeuta, profesor universitario

La justicia se puede entender como darle a cada quien lo que le corresponda o lo que necesita, sin ningún tipo de discriminación o miramiento; sin tomar en cuenta su color de piel, apellido, influencias o nivel económico. En ese sentido, es un valor social y moral que permite, o al menos lo intenta, la convivencia armoniosa y pacífica. El asunto es que se vulnera todos los días. Siempre oímos el reclamo de quien siente que no se le ha tratado bien y ha sido perjudicado por una decisión arbitraria. La búsqueda de la acción justa es fundamental para la vida social y su significado está en que cuando ella se ejerce las partes en juego perciben que, aunque a veces es difícil o dolorosa, la decisión es la mejor posible a hacer, de ahí que al final decimos con cierta tranquilidad que “se hizo justicia”.

Existen dificultades tanto personales como externas o sociales para cumplir con ella. Dentro de las personales, consideramos que nos es más difícil pensarla, entenderla y practicarla cuando tenemos dificultades educativas en temas éticos y de ciudadanía. Cierto narcisismo ético o inconsciencia social nos lleva a pensar que la justicia se trata cuando tenemos un problema que me toca a mí y a los míos y no cuando se trata del otro, del prójimo. No siempre contamos con la necesaria empatía, serenidad y claridad de pensamiento para comprender un problema y sus repercusiones en su total cabalidad. 

En cuanto a las dificultades externas podemos verlo todos los días en los llamados a hacerla cumplir, las autoridades: sean padres, profesores, jueces, abogados. Vemos ejemplos –y lo hemos visto muchas veces– donde se ensucian en el sentido común, en las reglas sociales, en la verdad de los hechos y en las normas para “doblar la justicia” a sus propios intereses. 

Es sabido que un sistema que no defiende principios morales como el respeto, la justicia, la solidaridad, la honestidad, la responsabilidad y la libertad, suelen desprestigiar estos conceptos y lo que representan, y son un pésimo ejemplo para los miembros de una comunidad. Olvidan que incluso es más “rentable” (palabra muy empleada desde hace años en las sociedades) actuar de manera ética que de manera inmoral.

Como veremos en una segunda entrega, organizaciones de la talla de la Unesco o del Banco Mundial vienen haciendo esfuerzos para promover el desarrollo de una educación integral –que junte el intelecto, lo afectivo y lo ético y difundiendo la necesidad de las llamadas habilidades socioemocionales, las cuales son tan o más importantes que las estrictamente cognitivas o intelectuales. 

Así, la autorregulación, la toma de decisiones, la responsabilidad y la práctica de la justicia y la empatía van a la par de la memoria, el cálculo mental, la capacidad de síntesis y la comprensión verbal. Pensemos un rato en esto.




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