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MARTES 22

de setiembre de 2020

El volcán Oloixarac

Pola Oloixarac, escritora argentina de familia materna peruana, aterrizó con su última novela en Arequipa. Poseída por el histrionismo de su protagonista, Mona, la narradora nos metió de lleno en su ficción. Lágrimas incluidas.

6/12/2019


Variedades - Suplemento cultural


Texto y foto Luis Francisco Palomino

Llegué a la entrevista sediento por el impío sol de Arequipa. Sentados en la recepción del hotel, Pola Oloixarac ordenó un té negro al camarero y yo un vaso con agua. Solo a ella le trajeron lo pedido; un servidor no era ponente del Hay Festival sino, pues…, prensa. ¡Te van a cobrar por esa botesha!, advirtió Pola ante mi insistencia. Se levantó y me guió al dispensador de vidrio escondido en un rincón. ¡Me habían dicho que era una diva!

No lo fue conmigo, pero de eso va su reciente novela, Mona: una escritora peruana es candidata al “galardón literario más importante de Europa”, por tanto, del planeta, y viaja a Suecia para la premiación. Al igual que ella, narradores de todo el mundo pisan suelo escandinavo, cada uno con su toque de exotismo en el equipaje de mano. Pronto,el lector descubrirá lo que es de sobra conocido en el rubro editorial: la literatura ha sido desplazada por la figura del autor. El escritor como representante de un contexto sociopolítico, mientras más extraño, más atractivo–“el glamour de un animalito en extinción”–. En ese sentido, Mona es una “incaque vive en Estados Unidos.  

“Me fascina ver la realidad con ojos antropológicos, ver el mito debajo de las cosas, quizá porque soy peruana. El quechua es una cultura de resistencia –¡resistió siglos!–, subterránea. A mí me parece que lo que está debajo es como un volcán..., y hay que ver el volcán, lo que está surgiendo. Los mitos no los puedes ver a simple vista. La mirada antropológica te permite acceder a esa realidad profunda y oscura que va a aparecer”, explicó la autora.

Esa perspicaz observación con que disecciona a sus personajes la hizo merecedora de una loa de parte del notable escritor argentino Ricardo Piglia en el 2010. “La prosa de Pola Oloixarac es el gran acontecimiento de la nueva narrativa argentina”, comentó este tras la aparición de Las teorías salvajes, novela debut de Paula Caracciolo –su verdadero nombre–.

¡Festivales!

“Me gustan los festivales literarios, son como campamentos de la cultura, estamos reunidos en torno al libro. Además, en eventos así me reencarno en mi personaje. Ahora soy Mona, solo que a mí no me han golpeado como a ella. ¡La pobrecita!”, dijo, y la ficción nos envolvió de pronto, pues Mona comenzó a hablar de cocina peruana y yo recordé el inicio de su libro: “Por favor traigan sed de viajero y hambre de delicatessen nórdicas”.

“¡Yo soy muy peruana! Cocino lomo saltado,es lo único que me sale bien. La causa –su acidez y suavidad– me parece una delas grandes creaciones humanas... ¡Es increíble! ¿Es verdad que las mujeres las hacían para la guerra? ¿Cuál es tu plato favorito?”, me preguntó la escritora,delatando su espíritu blanquirrojo: solo los peruanos insertaríamos el tema dela gastronomía en una entrevista literaria.

En fin, entrados en confianza, seguimos con lo nacional. “Mi mamá es peruana, tiene un humor muy particular que viene de mi abuelo. Es algo que yo asociaría con una picardía algo infantil, pero que es muy corrosiva, como querer ver cosas que otros no ven. ¿Viste que el humor siempre implica decir eso que se supone que no tienes que decir? Mi abuelo usaba muchos diminutivos, tenía una ternura aniñada”, contó Pola.

Y continuamos el descenso a lo profundo de ese volcán. “Mi mamá se fue de viaje cuando yo tenía tres meses de nacida. Quedé al cuidado de mi abuela. Ella era la persona más cercana a mí. Ya murió... Cuando digo su nombre me pongo muy…”. No llegó a decir muy qué. Se puso a llorar.“Ahora me tengo que hacer muchas fotos, así que no se me puede correr la pintura”, Pola secó sus lágrimas de inmediato y soltó una carcajada, y de alguna manera me sentí afortunado. No subí a su habitación como un periodista español en el 2010, no me cantó la “Marcha peronista” versión bossa nova, ¡ni siquiera me firmó uno de sus libros!, pero ese desconsuelo me reveló el histrionismo de Pola y de MonaTarrile-Byrne: la sublime fragilidad de una mujer a la que muchos temen por su inteligencia.

“Es la fuerza peruana… Yo soy muy mental,por eso cuando descubro cosas que abrazan [¿o abrasan?] mi sensibilidad, me vuelvo loca. El mundo de Mona tiene que ver con eso, y ya estoy haciendo otro libro con Mona. Mona continúa”, nos dio una suerte de primicia.

Finalmente, charlamos sobre maternidad–“¡nunca he escrito tanto como desde que fui madre!”– y sobre la supuesta estrategia de Isabel Preysler para enamorar a Mario Vargas Llosa, la misma que se halla en la novela. “Eso también me gusta de Mona. En ella pueden convivir los chismes y las reflexiones acerca de la cultura. Donde hay egos, hay chismes”, Oloixarac se mandó con un aforismo.

Sin duda, es de esas escritoras que donde esté, nunca pasarán desapercibidas.