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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
DOMINGO 22

de setiembre de 2019

APROXIMACIONES

El voluntariado como motor del desarrollo social

Los seres humanos estamos siempre buscando algo que nos motive y nos haga sentir que nuestras acciones pueden trascender. Las organizaciones y empresas no son ajenas a este sentir. Cada vez es más importante para ellas tener un propósito definido que esté alineado al core del negocio. Este es compartido con los colaboradores por medio de la cultura empresarial y es, además, una variable de captación y retención de talento, especialmente frente a una generación de jóvenes que buscan encontrar espacios donde desarrollarse buscando motivación no solo en el ámbito laboral.

8/9/2019


William Campbell

Directivo de Ayuda en Acción

En este contexto, la Responsabilidad Social Corporativa (RSE) y los programas de voluntariado encuentran un nuevo impulso que las lleva a reinventarse, a enfocarse y aprovechar la motivación que esta nueva generación ofrece.

El voluntariado tiene, además, un poder transformador. Salir de nuestra zona de confort, conocer, empatizar, nos ofrece un crecimiento a nivel personal muy valioso. En un reciente foro, compartiendo experiencias con empresas peruanas, se abordó el tema de los distintos perfiles de voluntarios (aventureros, intraemprendedores o profesionales) y cómo esta segmentación permite plantear mejor las estrategias de los programas.

Según el Primer Informe del Estado del Voluntariado Corporativo del Perú (2017), el 45% de las empresas trabaja estas iniciativas desde hace 5 a 10 años, el 87% asigna un presupuesto anual para programas donde principalmente manejan ejes temáticos sobre educación o cuidado del medioambiente; en ellos participan en su mayoría personas de entre 18 y 30 años (65%).

En los últimos años estos programas han tenido su propia evolución. Lo realmente importante es orientar los programas al negocio y expertise de la organización. Hacer lo que sabemos hacer bien y lograr impacto social con ello; realizar un diseño estratégico para su implementación que considere la asignación de recursos, pero sobre todo de tiempo.

El impacto es mucho mayor cuando las iniciativas buscan solucionar problemas de interés nacional ya que esto genera alianzas de manera orgánica, se despierta el interés de los medios de comunicación, la conciencia del ciudadano y se atrae a otros actores con inquietudes similares. De esta manera se construye un ecosistema de colaboración cuyos resultados son mucho más tangibles. Según el estudio antes mencionado, el 90% de las empresas ha gestionado al menos una alianza con socios estratégicos para llevar a cabo sus proyectos.

Como referente del sector de la cooperación, la Fundación Ayuda en Acción ha sido testigo de cómo empresas aliadas, socialmente responsables y con programas de voluntariado sólidos, encuentran un terreno fértil para afianzar su valor diferencial y propósito organizacional.

De esta manera, la empresa se posiciona como un peldaño importante dentro de un ecosistema de colaboración, cuyos resultados serán beneficiosos en todo sentido.