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MIÉRCOLES 21

de octubre de 2020

Elecciones: Más de 7 millones de bolivianos deciden mañana su futuro

Luis Arce y Carlos Mesa se perfilan como los favoritos ante un eventual balotaje.

17/10/2020


Fabian Vallas Trujillo

Internacionalista


Unos 7.3 millones de bolivianos concurrirán mañana a las urnas para elegir a sus nuevas autoridades políticas; y de esta manera, recobrar la ansiada normalidad democrática en un país que desde 1825 ha experimentado más de 200 golpes de Estado e intentos de desestabilización.

Los bolivianos están llamados a cerrar el último capítulo de turbulencia política que estalló cuando el expresidente Evo Morales salió del país bajo acusaciones de fraude en las controvertidas elecciones en octubre del 2019.

En aquella oportunidad, el exmandatario, quien se encuentra refugiado en Argentina, se declaró ganador de unos comicios para un cuestionado cuarto mandato consecutivo. La crisis estalló cuando las proyecciones al 87% de los votos escrutados daban por seguro un balotaje entre el entonces presidente Morales y el opositor Carlos Mesa.



Sin embargo, en forma inesperada para la misión de observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA) y de la Unión Europea (UE), Morales se declaró ganador de las elecciones con los suficientes votos para evitar la segunda vuelta.

Las acusaciones de fraude y el estallido de violencia obligaron al mandatario a renunciar y salir del país. Desde entonces, la senadora Jeanine Áñez asumió la presidenta interina con la promesa de una nueva votación.

Gobernabilidad

Los bolivianos no solo escogerán un nuevo presidente; renovarán el Parlamento Nacional por un período de cinco años. El dominio del Legislativo es clave para asegurar la gobernabilidad del próximo inquilino de Palacio Quemado.



De acuerdo con las proyecciones de los sondeos, el gran favorito para ganar es el exministro de Economía de Morales Luis Arce; pero no alcanzaría más del 40% y una diferencia de más del 10% ante su principal opositor, conocido periodista y expresidente Carlos Mesa, de la agrupación Comunidad Ciudadana.



El MAS –acusado de copar prácticamente todas las instituciones del Estado durante los sucesivos períodos de gobierno de Morales (2006-2019)– enfrenta una oposición dividida.

Como en otras oportunidades, la política en Bolivia está fragmentada por las disputas regionales. Pese a no tener oportunidad de pasar al balotaje, Luis Fernando Camacho, un empresario de Santa Cruz, se negó a renunciar a la candidatura y dejar la vía libre a Carlos Mesa, quién está más identificado con la ciudad de La Paz.

Economía

En forma indirecta, los bolivianos también escogerán el modelo económico que asumirá el reto de atender la pandemia que hundió a la economía latinoamericana y Bolivia no es la excepción. Se estima que el PBI de la república altiplánica disminuya 6.2% el presente año y el desempleo suba al 11.8% como producto de la prolongada cuarentena.



Para asumir este reto, Arce tratará de repetir una fórmula que le dio éxito en el pasado, el denominado ‘Evonomics’, un modelo económico que combina estatización de empresas y un fuerte gasto social.

De acuerdo con el Banco Mundial, Bolivia redujo su pobreza de 45% en el 2010 a 34.6% en el 2018. Por eso, defiende la intervención del Estado en la economía y el no pago de la deuda externa.



La fortaleza de la economía se sostiene en la riqueza de su gas natural y de las reservas de litio, cuya explotación se concedió a una empresa alemana. A diferencia de sus socios socialistas latinoamericanos, Morales sí incentivó la llegada de capitales extranjeros, en especial de China, España, Argentina y Alemania, para la explotación de sus recursos naturales.

Lamentablemente, como sucede con otros países latinoamericanos, el precio de los hidrocarburos no está en su mejor momento en el mercado internacional y especialistas aseguran que no se puede repetir el contexto mundial ventajoso que gozó Morales.

En la otra acera se encuentra Mesa, quien propone un gran pacto nacional sobre el litio para lograr una explotación racional. Además, impulsa la promoción del turismo, la economía verde, digital, creativa y gastronómica en lugares estratégicos del país.

Política externa

Mientras que el santacruceño Camacho prioriza una nueva descentralización político-administrativa del país basado en las potencialidades de cada una de las regiones.

Aparte del modelo económico, Bolivia se juega también cuál será su política externa. La presidenta interina Áñez trató de revertir el camino seguido por Morales en sus cerca de tres quinquenios. El líder del MAS se acercó a los líderes socialistas y mantuvo como aliados estratégicos a China, Cuba y Rusia. Se opuso con gran tenacidad a la política estadounidense de libre comercio y su política de lucha antidrogas.

Además, abrazó al ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos), el desaparecido Unasur y los organismos contestatarios de la región.

La extrema politización y confrontación de Unasur por Venezuela con el apoyo de Bolivia terminó con el retiro de la mayor parte de sus miembros.

Un eventual gobierno de Mesa buscará consolidar sus relaciones con Estados Unidos y los organismos financieros internacionales, cuyo apoyo será decisivo para que Bolivia acceda a mayores recursos económicos ante la pandemia.

Con la presencia de 110 observadores internacionales, el pueblo boliviano tendrá la última palabra acerca de qué rumbo tomará Bolivia en el próximo quinquenio.