Tipo de cambio:

Compra: 3.355

Venta: 3.359


Año del diálogo y la reconciliación nacional
VIERNES 14

de diciembre de 2018

PANAMERICANOS

26 JUL AL 11 AGO

PARAPANAMERICANOS

21 AGO AL 01 SEP

LETRAS

Elga Reátegui, la novela de inmigración

Inició su aproximación a la literatura ejerciendo el periodismo en los años 80 del siglo pasado, siendo muy joven. Aprendió de los grandes maestros del reporterismo a ser inquisitiva, a ver dos veces cualquier cosa para descubrir en la segunda mirada otra lectura, y ser muy descriptiva con las personas y los lugares.

11/6/2017


Javier Alejandro Ramos

Periodista

Elga Reátegui Zumaeta nació en Lima el 19 de junio de 1967, aunque tiene ancestros amazónicos. Tras licenciarse en periodismo, comenzó a laborar en diversos medios de comunicación. Sus primeros trabajos artísticos culturales fueron poemarios. En 1993 vio la luz su primera obra, Ventana opuesta, a la que siguieron otras como Entre dos polos (1994), Alas de acero (2001), Etérea (2004) y En mi piel (2006), que revelaba ya a una talentosa escritora, con una voz inusual para transmitir con vehemencia los sentimientos más encontrados del alma humana.

Tras colaborar con el decimista Pedro Rivarola en dos epistolarios, y la edición de una maqueta de poesía y un CD, fue invitada a Cuba para las celebraciones del centenario de Nicolás Guillén, recibiendo buenas críticas a su obra. Y en el 2007 dio el gran salto, publicando su primera novela, El santo cura, en España, y al año siguiente en el Perú.

Quizá ella aún no se da cuenta, pero sus novelas marcan un hito en la historia moderna de la literatura peruana. Elga Reátegui transita el sendero que ya abrieran Mario Vargas Llosa, Alfredo Bryce, Oswaldo Reynoso, Alonso Cueto, y más recientemente Jaime Bayly, Santiago Roncagliolo, Iván Thays y otros. Y además se inscribe como una de las poquísimas mujeres que descolla en este género.

En sus obras hay una mirada al mundo de la mujer, sin caer en los estereotipos ni pretender ser una abanderada del feminismo a ultranza. Sus novelas pueden bien ser inscritas en lo que se ha dado en llamar la ‘literatura de la inmigración’.

Hay, tanto en la descarnada El santo cura como en la candente De ternura y sexo, y mucho más en A este lado y al otro y en Y te diste la media vuelta, personajes desarraigados de su pasado histórico peruano, que viven en otras latitudes, pero que no olvidan sus raíces y que siempre, de una u otra manera, están ligados hasta la muerte con la tierra que los vio nacer. Han apostado por el bienestar propio y de sus disfuncionales familias, pero no triunfan, se sienten solos, la vida les da esos golpes tan fuertes que cantaba Vallejo en sus Heraldos Negros.

La obra de Elga Reátegui, residente desde hace años en la culta ciudad española de Valencia (donde es muy apreciada por el cerrado círculo literario),es ni más ni menos que la de una embajadora de su patria. Es imposible no identificarse con muchos de sus protagonistas, con sus sueños, y no detestar a otros, a esos que se encargan de frustrarlos. Tiene cinco novelas inéditas aún no publicadas, que comenzarán a ver la luz desde este 2017.