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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
MARTES 15

de octubre de 2019

TRABAJO CON NIÑOS EN EL INTERIOR DE LOS PENALES

Ellos existen

En el centro penitenciario de Mujeres de Chorrillos viven 11 embarazadas y 39 niños menores de 3 años. El Inpe brinda atención integral a los menores, gracias a alianzas con el Minedu, Mimp, Minsa y Cuna Más.

30/9/2019


José VadilloVila

jvadillo@editoraperu.com.pe

Como cualquier guardería de la ciudad, las canciones melifluas, los cochecitos, las planchas de corrospún y paredes multicolores. Los niños dicen agú, berrean, manchan pañales, comen papillas. Ríen.

La ventaja aquí es que las madres de los lactantes, pueden venir cada dos horas a darles teta (aquí se promueve la lactancia materna). La desventaja es que, cuando sus hijos cumplan los tres años, tendrán que despedirse de sus madres. Ellas lo saben.

Ellas se quedarán cumpliendo sus condenas, porque transgredieron la ley. Es más duro para ellos: se irán con sus tíos, abuelas, padres. O, si no se dan las condiciones idóneas para su crianza, a algún orfelinato.



La vida en el 1A

Abrimos el macro: sobre los techos de la institución educación inicial María Parado de Bellido hay alambrados de seguridad. La i.e.i. queda en el interior del centro penitenciario (CP) de Mujeres de Chorrillos, el popular “Santa Mónica”. Aquí 811 mujeres purgan condena; 11 están embarazadas. Además, viven aquí 39 niños.

Es primavera. Los niños han salido con disfraces hechos de material reciclado a recorrer con sus madres hasta donde les permitan las rejas, hasta los límites del CP.

Todas las internas con niños menores de 3 años viven en el pabellón 1-A. Las paredes de estas celdas están llenas de corazones, pósters de personajes de fantasía, Mickeys Mouses, Minnies, osos de peluche, pañales, tinas de baño de bebé. Cada una trata de darle algo de calidez a los duros barrotes.



Gabriel es un chanchito de mentira. Va de la mano con su mamá, Tania. Ella es colombiana y dio a luz en el hospital regional de Ica. Estaba embarazada cuando la internaron en el CP iqueño. Luego la trasladaron aquí, para continuar su condena.

A Gabriel no le funciona el riñón izquierdo y el derecho lo tiene obstruido. Ahora que el papá –también extranjero– cayó en la cárcel, un familiar lleva a Daniel al Hospital del Niño para sus chequeos. Le faltan dos años para que lo separen de su mamá y Tania quiere luchar el beneficio de la semilibertad, para así poder dedicarse a preparar a su niño para las operaciones que necesita.

Para atenderlos mejor

La mayoría de las internas en la dulce espera cuentan con el Seguro Integral de Salud (SIS) y solo dos con el seguro de Essalud. Por ello, el Instituto Nacional Penitenciario (Inpe) tiene convenio con el Ministerio de Salud (Minsa) para atender a las madres y sus hijos –vacunas, tamizajes y control en general– tanto en el hospital María Auxiliadora como en el centro médico Virgen del Carmen.

Gracias a otro convenio, la i.e.i. MPB cuenta con cuatro profesoras del Ministerio de Educación, además de una docente del Inpe. Y un acuerdo con el Programa Nacional Cuna Más les permite dar a los menores una alimentación fortalecida y balanceada. Además, siete internas han sido capacitadas, tras pasar diversas pruebas, y ahora son las “madres cuidadoras”, una suerte de auxiliares, que trabajan en cada una de las cuatro aulas bajo las órdenes de las docentes.



Los convenios interinstitucionales tienen menos de dos años. Como recuerda María Enciso Vicente, directora de la i.e.i. intracarcelaria, antes solo se contaba con una profesora del Inpe, Marlene Soto, y una interna-madre que les prestaba ayuda.

En el CP se busca dar una atención integral a los niños. Se busca que todos los niños que ingresen tengan partida de nacimiento y la tarjeta del control de vacunas. De lo contrario, gracias a convenios con el Reniec y el Minsa se busca completar la documentación faltante.

El CP cuenta con una obstetra, una psicóloga, una nutricionista y una asistenta social para trabajar con las internas y sus niños. No hay pediatras, pero una institución privada y la municipalidad de Chorrillos facilitan la llegada periódica de estos especialistas.



“Hemos mejorado bastante. Lo positivo es que ha volteado la mirada. Antes eran niños invisibles. Si bien el presupuesto está casi para todo, para alimentación y servicios básicos, nosotros asumimos a los niños porque están bajo nuestra responsabilidad”, resume la directora del penal, Jeny Ramos.

La espera del adiós

Rinalda Rojas (32) abraza a Daniel Valentino, su niño de nueve meses, lo ha vestido como una ovejita para el paseo primaveral. Hay varias fotos de su hermano, que viene siempre a visitarlos desde provincia. El papá del niño está en Cusco; ella es de Tingo María. Rinalda se hace cargo sola del bebé: lava ropa para costearse los pañales, la leche, la ropa de su hijo.

El 25% de las madres de estos 39 niños no reciben ayuda de los padres y familiares y crían solas a sus hijos. La directora de la i.e.i., María Enciso, dice que cuando esporádicamente llega alguna ayuda de una empresa u oenegé tratan de canalizarlas, primero, para esas madres.

Y cuando los niños llegan a los dos años y medio es cuando se empieza a prepararlo. Primero se ve a las familias maternas; después, el lado del padre. Si tiene familia, los fines de semana va saliendo para que se vaya acostumbrando.

Porque a los tres años, como dicta la ley, el niño se tendrá que ir. Todas las internas lo saben. Alrededor del 50% de los casos, los niños salen junto con sus madres. En el resto de los casos, el Inpe informa al Mimp del “egreso definitivo” del menor para que haga el seguimiento. Si se ve que la familia no cuenta con las condiciones o vive en una zona demasiado violenta, poco favorable, entonces se hace la “ubicación”. Son los menos casos. Sin embargo, nunca dejará de ser duro ver a un niño crecer sin su madre.



A escala nacional

A escala nacional, el Inpe tiene a su cargo 14 CP de mujeres y 32 penales “mixtos”, con pabellones femeninos. En 19 CP hay presencia de niños. Los de mayor presencia de menores son los de Chorrillos, Trujillo y Huánuco. “El niño no es un interno. La intención es que, por más que esté en un penal, tenga lo más cercano a un desarrollo normal integral. Aquí tienen profesores y una alimentación balanceada”, dice el vicepresidente del Inpe, Marlon Florentino. Solo 10 establecimientos penitenciarios cuentan con cunas e instituciones educativas. Tras la exitosa experiencia de Cuna Más en los penales Chorrillos y anexo Chorrillos, firmada en el 2018, el Inpe busca extender este año el convenio en beneficio de los menores en los CP de Trujillo y Huánuco. Y, luego cubrir los 19 CP con presencia de infantes en todo el país..

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Niños viven en los penales del país con sus madres.