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Año de la Universalización de la Salud
MARTES 2

de junio de 2020

PROPUESTAS

Empoderamiento contra la violencia de género

La desigualdad económica entre hombres y mujeres es un problema arraigado que deriva de las relaciones históricamente desiguales de poder y que se materializa con la discriminación, la desigualdad social y la violencia.

10/5/2020


Rocio Beneyto Calvo

Proyecto Mujeres Rurales-FAO


Una de las maneras de revertir esta situación es mediante el empoderamiento económico de las mujeres, ya que es una de las claves para lograr la igualdad, eliminar la discriminación hacia las mujeres, y erradicar el hambre y la pobreza.

El aislamiento social obligatorio causado por el covid-19 ha imposibilitado que se continúe aunando esfuerzos que faciliten el empoderamiento de las mujeres rurales. Actualmente se les cierra la posibilidad de acceder a mercados y a productos, continúan recibiendo una doble carga laboral, pues son responsables del trabajo no remunerado como la educación de los hijos/as, el cuidado de los mayores, su alimentación o el aprovisionamiento de agua y leña. Asimismo, muchas de las mujeres rurales no gozan de autonomía, lo que implica que tienen serias dificultades para generar ingresos propios y ello las hace más vulnerables a la violencia de género.

De acuerdo con la encuesta Endes 2017, el 59.6% de las mujeres rurales de Perú ha sufrido casos de violencia física en algún momento de sus vidas frente al 48% de mujeres que viven en zona urbana. La violencia de género se manifiesta tanto en zonas urbanas como en zonas rurales, pero en estas existen factores que la agudizan. Así tenemos la lejanía de los centros urbanos y la escasez de recursos socioeconómicos.

Además, otro factor que agudiza la violencia de género es el machismo, el autoritarismo y el poder en los que están basadas las relaciones entre hombres y mujeres en las zonas rurales. Este entorno de dificultades y aislamiento sitúa a las mujeres rurales en una posición que facilita la violencia de género.

Dubravka Šimonovic, relatora especial de la ONU sobre la violencia contra la mujer, especificó que “la situación de la violencia doméstica generalizada empeora considerablemente en casos de aislamiento”. Por ello, es muy probable que los índices de violencia de género hayan aumentado desde que se inició la pandemia.

La autonomía económica y social de las mujeres rurales es la mejor arma para luchar contra la violencia de género. Por ello FAO Perú, mediante el proyecto #mujeres rurales, mujeres con derechos, trabaja por reducir las brechas de género en el mundo rural y mejorar el acceso de las mujeres a los recursos, activos, los servicios, las tecnologías y las oportunidades económicas.