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APROXIMACIONES

En el encuentro de la verdadera amistad

7/8/2019


Juan Manuel Cajusol Santisteban

Periodista

Vivimos un mundo de dificultades, de felicidad y de alegría. Mezcla que con sabiduría se logra superar y construir.

Para comenzar, debemos cimentar una verdadera amistad entre personas, sobre todas las cosas, y que apunten a situaciones comunes de felicidad y bienestar.

La amistad es difícil construirla y reconocerla. No llega de por sí. Puede nacer en una aldea infantil, en un centro de educación primaria, secundaria, superior y hasta en grados superiores, como también puede nacer con el roce constante de la vida cotidiana.

Es decir, no solo basta con conocerse para ser amigos y que esto resulte luego en una amistad. Indudablemente, no es así. Es algo más grande que tiene que ver con la calidad de persona y valores, que hoy pocas veces practicamos en el hogar y hasta en las altas esferas de la sociedad.

En el camino nos cruzamos con todo tipo de personas. Nos cruzamos con profesionales, con autoridades, dirigentes, incluso con personas comunes y corrientes. Después de todo en este trajín de la vida no valen los títulos o cargos que ostenten, sino la nobleza y valores predominantes de las personas.

En ocasiones he tenido la oportunidad de participar y dirigir ciertos grupos denominados “sociales” para afrontar situaciones de bien común. Sin embargo, conforme ha pasado el tiempo he logrado comprender que nos falta madurez.

Algunas personas, porque lograron obtener ciertos conocimientos o experiencia en alguna disciplina social, se atribuyen liderazgos que no les corresponden, porque no lo hacen con sinceridad, ni en forma transparente; estos solo buscan réditos personales y con ellos es difícil caminar y muchos menos entablar una amistad.

Es decir, hay que tener mucho cuidado con este tipo de personas. Para hacerse notar llegan al insulto, a la bajeza, a la diatriba, comportándose incluso con conductas denigrantes. En ese nivel, ¿quién en su sano juicio podría seguir a estos falsos líderes? Nadie, ¿Verdad? Menos darles responsabilidades. Sería desastroso.

He allí que las verdaderas amistades se construyen con coincidencias en todos los actos. Para ello debe primar la trasparencia, sinceridad. Como dice Jorge Luis Borges: “Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino. Algunas recorren el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar, mas otras apenas vemos entre un paso y otro. A todas las llamamos amigos y hay muchas clases de ellos”.

Es por eso que urge la necesidad de separar la paja del trigo para tener una verdadera amistad, y alejarse de cualquier círculo donde no prevalezca el respeto, sino el insulto, la ofensa, la bajeza; el no hacerlo es un innoble que no debe quejarse; o como dice Mario Puzo: “La amistad lo es todo. La amistad vale más que el talento. Vale más que el gobierno. La amistad vale casi tanto como la familia”.