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Año de la Universalización de la Salud
VIERNES 3

de julio de 2020

ANÁLISIS

Entre Trump y los tiktokers

27/6/2020


Marcel Lhermitte

Consultor en Comunicación Política y Campañas Electorales

La pandemia del coronavirus trajo consigo una crisis sanitaria y económica en el mundo, pero también produjo modificaciones importantes en el sistema político y en el calendario electoral, en el que destaca la postergación de varias elecciones en Iberoamérica que se celebrarían este año: España, Chile, Bolivia, Uruguay y República Dominicana.

En ese contexto, el primer país que irá a las urnas será la República Dominicana, el 5 de julio. Pero también en otros están en plena campaña, entre ellos Estados Unidos.

La alta tasa de propagación del coronavirus obligó a los gobiernos a tomar medidas sanitarias para contrarrestar el contagio, entre ellas evitar el contacto físico y los lugares altamente concurridos. A pesar de ello, no resultó extraño que el presidente Donald Trump, en el marco de su campaña reeleccionista, convocara a un mitin en Tulsa, Oklahoma, el pasado sábado, ya que ha demostrado –por decir lo menos– irresponsabilidad a la hora de cuidar la salud de sus ciudadanos.

El mitin de Tulsa no pasará a la historia, pero será recordado por ser el primer acto de masas en el que Trump fracasó estrepitosamente en la convocatoria, posiblemente producto de que la gente no está interesada en participar presencialmente de actos políticos para no exponerse al covid-19, pero también por una iniciativa de campaña del Partido Demócrata, cuyos militantes reservaron miles de entradas para el evento con la intención de agotar localidades y que se viera vacío.

“Los adolescentes de TikTok inundaron la campaña de Trump con reservas de entrada falsas y los engañaron para que pensaran que un millón de personas querían acudir a su monólogo supremacista”, tuiteó la diputada demócrata Alexandria Ocasio-Cortez.

Más allá de la anécdota, lo que merece una reflexión es si la pandemia ha determinado una nueva forma de participación política, en la que los mítines dejen de ser actividades presenciales para convertirse en citas virtuales.

Con el paso del tiempo, en la mayoría de los países ha ido mermando la asistencia a los actos de masas. Antes eran cientos de miles los que acudían a escuchar a un líder, hoy no son tantos y la tendencia nos marca que posiblemente en el futuro sean cada vez menos.

Nadie puede discutir la mística del acto de masas, el significado que tiene para la militancia encontrarse con sus pares, reafirmar la identidad partidaria y hacer una demostración de fuerza, cuasi tribal, a sus rivales electorales; pero, por otro lado, no resulta atractivo para los ciudadanos no politizados ni para los indecisos, ya que pueden informarse de lo sucedido por los medios de comunicación y las redes sociales, sin trasladarse y en menor tiempo. A esto debemos sumar que los costos económicos de la organización del evento son altos y el rédito político-electoral es cada vez menor.

El Diario Oficial El Peruano no se solidariza necesariamente con las opiniones vertidas en esta sección. Los artículos firmados son responsabilidad de sus autores.