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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
DOMINGO 22

de setiembre de 2019

ANGÉLICA ESPINOZA ANHELA TRIUNFAR EN LOS JUEGOS PARALÍMPICOS

Esfuerzo desplegado

La parataekwondista dejará sus planes personales para dedicarse al deporte.

1/9/2019


La única fórmula de Espinoza fue el trabajo. Durante ocho meses, entrenaba todos los días tres horas en la mañana, tres durante la tarde y dos más de acondicionamiento, con lo que fue puliendo su estilo hasta convertirse en una peleadora capaz de superar cualquier reto.

“Nos hemos matado bastante. No solo yo, sino también mis compañeros, con los que entreno a diario. En estos últimos seis meses trabajé bastante fuerte, siempre con el objetivo de ganar”, sostiene la paraatleta de 21 años, quien no se intimida por no tener una gran parte del brazo izquierdo desde su nacimiento.

Cambio total

Su destreza y agilidad, además de la resistencia, fueron las cualidades que la llevaron al parataekwondo. Su incursión fue la más inesperada porque en esos momentos de mucha afinidad con la paranatación, a la que se dedicaba por completo, apareció la oportunidad de ser reclutada por el deporte de las patadas voladoras.



La exponente de taekwondo Yvonne de la Cruz, quien estaba a la búsqueda de talentos, observó la resistencia de Angélica en el agua y vislumbró una potencial artista marcial. No se equivocó, pues luego de convencerla, la pulió durante dos años para convertirla en la mejor en su categoría.

“Ella [su entrenadora actual] me invitó a que formara parte del parataekwondo. Fui, lo intenté y me quedé. Me gustó su forma de entrenar y también el deporte en sí; no me gusta que me golpeen, pero me quedé especialmente por el compañerismo que había”, comenta.

Tras participar en dos mundiales, ganar una medalla de oro en el Open de Costa Rica 2017 y otra de bronce en el Campeonato Panamericano de Estados Unidos 2019, Espinoza ascendió hasta el top ten del ranking mundial en poco tiempo.

La obtención de la medalla dorada y la clasificación a los Juegos Paralímpicos Tokio 2020 abre un abanico de oportunidades para Angélica Espinoza. Ahora está más segura de que el deporte de alta competencia será parte de su vida. “Fue un gran paso llegar a los Parapanamericanos. La medalla es el resultado del esfuerzo de estos años, pero la clasificación directa a Tokio 2020 cambia definitivamente el rumbo de mi vida. De hecho, entraré a un terreno que no esperaba, pero confío en tener el mismo resultado que en Lima 2019”, dice.

La constancia es uno de los valores que Angélica Espinoza supo inculcarse desde sus inicios y es la misma que expuso el pasado viernes sobre el tatami de la Villa Deportiva Nacional, donde consagró su esfuerzo con la medalla de oro en el parataekwondo (categoría 44K -49 kilos). En solo ocho meses, la paradeportista supo hacerse de un lugar en este deporte y alcanzar la cima en los Juegos Parapanamericanos.

Dedicación

La campeona sabe que para llegar bien a los Juegos Paralímpicos tendrá que esforzarse mucho más porque en esa élite deberá enfrentar a los mejores del mundo.

“El entrenamiento será el mismo, pero con más intensidad porque los Juegos tienen un nivel mucho más alto y eso conllevará más sacrificios de los que hicimos hasta ahora”, asegura. El acceso a Tokio 2020 obliga a la figura paradeportiva a cambiar sus planes de vida. Estudiar en la universidad es una de las metas que deberá esperar, pues necesita dedicarse a tiempo completo a entrenar si desea ganar una medalla paralímpica.

“Por ahora solo estoy dedicada al deporte. Pensaba estudiar una carrera después de los Juegos, pero con el pase a Tokio se complica; igual, espero ingresar a la universidad para separar el cupo. No es fácil compatibilizar los estudios con el deporte de alto rendimiento, aunque aguardo fusionarlos bien más adelante”, confiesa la joven paradeportista.

Datos

Angélica Espinoza fue la encargada de portar la bandera de Perú en el desfile de delegaciones en la inauguración de los Juegos Parapanamericanos.

El parataekwondo está regulado por la Federación Mundial de Taekwondo. Formará parte del programa paralímpico a partir de la edición de Tokio 2020.