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Hace unos días publicamos en este diario un reportaje a la Gran Biblioteca Pública de Lima, ubicada en el centro de la capital. Un dato interesante que nos revelaron los funcionarios es que este local, que hasta hace década y media servía como sede de la Biblioteca Nacional, ahora brinda un servicio invaluable para los niños y jóvenes de la zona: darles un lugar ideal para estudiar.

14/7/2019


Esta institución ofrece asimismo un amplio abanico de actividades para todas las edades, con el propósito de satisfacer distintas expectativas. Todo ello sin cobrarles a los asistentes.

Es relevante porque el espacio público por definición está hecho para que la población lo utilice. Es el caso de este histórico inmueble que estuvo destinado, desde la creación de la Biblioteca Nacional por José de San Martín en 1821, a brindar un servicio.

Casos como el de la Gran Biblioteca Pública de Lima enseñan que se puede pasar un tiempo de calidad con la familia sin necesidad de gastar. Desde principios de año atiende incluso los domingos.

Otro caso similar es la iniciativa que ha implantado hace buen tiempo el Ministerio de Cultura con los museos que tiene a su cargo. El primer domingo de cada mes la atención es gratuita. No solo eso, sino también se ofrece una agenda cultural variada que incluye música, baile y otras manifestaciones.

Lo valioso de este programa del Ministerio de Cultura es que ha perdurado. Son varias gestiones las que han continuado con el proyecto, lo que habla bien de la continuidad de una política pública.

Recordemos que son más de medio centenar los museos administrados por el Ministerio de Cultura en todas las regiones del país, por lo que su impacto es considerable. Es una manera descentralizada de satisfacer la necesidad de la población por culturizarse.

Se debe tomar en cuenta que las visitas a los museos, la asistencia al teatro, el cultivo de la lectura y otros hábitos de ese tipo son indicadores de nuestra calidad de vida. De acuerdo con un informe de la Unesco, la cultura es un poderoso motor económico y social para las ciudades.

En ese estudio se sostiene que se debe abogar por la plena integración de la cultura en las políticas urbanas para garantizar que estas sean sostenibles y beneficiar a los residentes. Ese papel, como argumentamos al comenzar este artículo, es el que cumple la Gran Biblioteca Pública de Lima. Mejora la calidad de vida de numerosas personas al darles un espacio confortable para que se instruyan.

No obstante, aún hay vacíos que se deben subsanar. Son varios los distritos que no cuentan con bibliotecas públicas, incluso en Lima Metropolitana. Esta carencia es un problema que se debe solucionar.

Se están dando pasos, pero aún hay un camino por recorrer. No obstante, es evidente que la ciudadanía, con su asistencia creciente a iniciativas como las reseñadas, ha demostrado que desea consumir más cultura.