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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
JUEVES 12

de diciembre de 2019

PILAR TELLO ROZAS. EXPERTA EN GÉNERO DE IDEA INTERNACIONAL

“Estamos en el nivel más bajo de representación femenina en la política”

Entrevista. La presencia de mujeres en cargos de elección popular sigue bajando, y la experta en género y política nos ayuda a desentrañar en la siguiente entrevista las causas que explican esa situación, el rol del machismo y las reformas para su solución.

31/10/2018


–¿Cuántas mujeres han sido elegidas autoridades en las recientes elecciones municipales y regionales 2018?

–Normalmente hemos tenido un porcentaje de mujeres electas bastante bajo. En las elecciones provinciales y distritales, el promedio histórico de alcaldesas electas está entre 2.5% y 3.5%; pero en estas últimas elecciones hemos quedado alrededor de 1%, es el nivel más bajo de representación femenina en los últimos tiempos. A nivel de gobernadoras regionales igual, en el siguiente período no tendremos ninguna gobernadora. En el período que termina tuvimos una presidenta regional elegida democráticamente (Yamila Osorio, de Arequipa) y el período anterior (2010-2014), una presidenta que no fue elegida, pero que asumió el cargo porque el presidente regional renunció. Las cabezas de gobiernos locales y regionales siguen siendo básicamente hombres.

–¿Pero esto sucede solo a nivel del Ejecutivo? Se lo pregunto porque en el Congreso hay una buena presencia femenina e importantes liderazgos.

–Sí, en el Congreso nos mantenemos entre un 25% y 30% de mujeres parlamentarias, casi lo que manda la cuota, pero donde tenemos grandes problemas es en las alcaldías y gobernaciones regionales. Aquí no hay cuota y la oferta electoral es mínima; en las elecciones de octubre pasado solo el 9% de mujeres era cabeza de lista. Actualmente, solo el 3% de las municipalidades en el país tienen al mando a una mujer.

–¿Qué pasó, cuál es su análisis?

–Hay que empezar a trabajar con los partidos políticos para que efectivamente pongan a las candidatas en posiciones expectantes en sus listas. Normalmente, el argumento es ‘no hay mujeres para la política’, pero eso no es cierto. Hay muchas mujeres que quieren hacer política, pero no siempre tienen las condiciones ni las posibilidades de acceder a las listas, y hay que empezar a revisar nuestro marco electoral.

En algunos países existe la cuota de género, como la que tenemos en el Perú, pero, a diferencia de la nuestra, esta es horizontal y vertical. Horizontal, como la que tenemos nosotros, de 30% de mujeres en las listas, pero la vertical implica que todas las organizaciones que están en competencia, deben tener un porcentaje de mujeres encabezando las listas.

Por decir, si un partido presenta listas en 1,000 distritos, un porcentaje de esas listas deben estar encabezadas por mujeres y otro porcentaje por hombres. Eso da buenos resultados en México y Costa Rica, y en el Perú hay que pensar en ese tipo de mecanismos porque, en realidad, estamos en un clarísimo nivel de baja representación femenina.

–La cuota de género aumentó de 20% a 30%, se habla mucho de la participación de la mujer en la política, pero la pregunta de fondo es ¿a las mujeres les interesa participar en política, pueden hacerlo?

–En realidad, son dos preguntas las que me haces, querer participar y poder participar. Las mujeres sí quieren participar en política y eso se evidencia en los estudios que se hacen sobre militancia partidaria. En América Latina, entre el 48% y 52% de la militancia en los partidos son mujeres, es decir que hay una militancia equitativa en ambos géneros.

En los cargos directivos de los partidos, que es el siguiente nivel, la participación de mujeres se reduce a 16% y 20%, y ni qué hablar de la presidencia o las secretarías generales, en que baja a 15%.

Esto quiere decir que es un tema estructural: cuanto más poder en el partido, menos es la presencia de mujeres, pero sí hay voluntad de participar.

–Ahora bien, ¿qué impide a una mujer participar en política?

–La arena política es muy hostil para las mujeres, comenzando desde lo básico. Por ejemplo, las decisiones internas de los partidos normalmente se toman en horas de la noche. Lamentablemente, en nuestros países todavía hay esa cultura muy machista y patriarcal, que cree que la mujer debe encargarse de la casa y de los hijos. Esa es una primera dificultad. Lo segundo es que el entorno cercano a las mujeres normalmente es muy hostil cuando ellas hacen política. La familia, los amigos y los vecinos empiezan a cuestionar por qué la mujer tiene que dejar el hogar para hacer política, pero esa crítica jamás se la hacen a un hombre.

En tercer lugar, ya cuando está en política y ejerce un cargo, los ojos de la crítica están mucho más puestos en ellas que en los hombres. Si una mujer se equivoca, es porque es mujer y porque se metió en política. De los hombres nunca se dice eso. Los mismos argumentos que usamos para un hombre, deberíamos usarlos para una mujer. Estos comentarios tienen un sesgo sexista, por decir lo menos.

Y peor, en algunos casos se afecta su vida familiar y emocional, pues como autoridades empiezan a ser vinculadas sentimentalmente con compañeros cercanos, lo que puede afectar su tranquilidad. Esto también sucede con los varones, pero no es relevante.

–¿Qué tanto influyen los liderazgos femeninos para incentivar a las mujeres a participar en política?

–En general, tener más mujeres en cargos de liderazgo en la política ayudan mucho, por el tema del imaginario colectivo. Por ejemplo, tener mujeres indígenas o andinas con polleras en el Congreso ayuda muchísimo, porque claro, las niñas y los adolescentes de Puno o Cusco ven que personas como ellas pueden llegar a esas instancias.

Una cosa que no ayuda para nada es decir ‘más mujeres porque son honestas”. La honestidad no tiene género, hay hombres y mujeres honestos y deshonestos, pero poner la fuerza en el argumento de la moral, pues hace menos solvente la necesidad de más mujeres en la política.

Perfil

Pilar Tello Rozas es responsable de la Oficina de Género para América Latina de IDEA Internacional. Además, es coordinadora de las iniciativas destinadas a promover la participación política de las mujeres en América Latina.

Brinda asesoramiento técnico y capacitación sobre el tema a grupos parlamentarios, partidos políticos e instituciones públicas en Perú.

Participa en iniciativas interinstitucionales sobre género y la política con otras organizaciones internacionales, como el BID, el PNUD, ONU Mujeres y la OEA-CIM.