Tipo de cambio:

Compra: 3.302

Venta: 3.306


Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
LUNES 24

de junio de 2019

PANAMERICANOS

26 JUL AL 11 AGO

PARAPANAMERICANOS

21 AGO AL 01 SEP

EVOCACIONES

Graciela y Noemí: Las Limeñitas

Se acerca un nuevo aniversario de la fundación de la ciudad de Lima. Hoy es una metrópoli con diversas costumbres provenientes de muchos rincones del país. Sin embargo, es bueno recordar que durante mucho tiempo el aniversario de Lima se celebró con música criolla, y en estos festejos nunca faltó un dúo femenino que con su carisma y arte indiscutible se ganó el cariño del gran público: Graciela y Noemí Polo, Las Limeñitas.

13/1/2019


Sergio Salas

Abogado, Músico criollo

Graciela nació el 10 de julio de 1920 y Noemí el 4 de setiembre de 1921 en Barrios Altos, es decir, eran limeñas netas. Desde muy pequeñas tuvieron afición por el canto y empezaron su carrera artística con el nombre de Las Hermanas Palacios, y no cantaban criollo, sino boleros, pasillos, sones huastecos y más música internacional. Cuando integraron el coro del maestro Pacheco de Céspedes, es él quien catalogó a Chelita como soprano y a Mimí como mezzocontralto. Graciela pasó a ser primera voz y Noemí, segunda voz, y vaya que el cambio resultó. Con el tiempo Noemí ha sido considerada la mejor segunda voz de la canción criolla.

Siendo aún muy jóvenes se les presentó la oportunidad de alternar con otro dúo ya de peso en esas épocas: Jorge Costa y Ángel Monteverde. Según las notas de los periódicos de esos años era impresionante ver alternar con tanta calidad a dos chicas jóvenes con dos artistas ya curtidos, pero cuando llegan a Radio Lima Luis Aramburú les dijo: “Ustedes tienen el porte de la limeña antigua, bajitas, de pie chiquito, su nombre artístico debe ser Limeñitas”. Inmediatamente, ellas le dijeron: “Pero señor, ya está Rosita Ascoy, conocida como La Limeñita, y canta con su hermano Alejandro”, pero Aramburú replicó: “Ellos son dúo mixto, ustedes son dúo femenino. No se diga más, salen como Limeñitas”. Y acertó. Comienza así un programa radial que se llamó La Lima del 900, en el que se recreaban crónicas de la época acompañadas con repertorio antiguo. Según Graciela, en el programa estaban Luciano Huambachano, Los Hermanos Ascuez, Filomeno Ormeño, otros artistas de peso, y ellas. Es ahí, junto a ellos, que aprenden ese repertorio y lo hacen suyo para luego, durante los años, ofrecerlo a su público. Hacia finales de la década del 50, Noemí formó junto con Alejandro Cortez el dúo mixto Los Favoritos, y fue también un éxito, tanto que en 1958 su versión del vals ‘Angustia’ (de Luis Abelardo Núñez) fue el sencillo más vendido del año. Pero las hermanas Polo seguían cantando juntas y eran requeridas en cuanto programa de radio y televisión había en la época. Además, ellas hacían las voces para las propagandas en televisión cuando los comerciales eran en vivo. Detrás de cámaras cantaban los jingles.

Noemí trabajaba en la compañía de recaudación (lo que ahora sería la Sunat) y Chelita en el Ministerio de Fomento, y sus tiempos libres los dedicaban al canto. Artistas libres de cualquier escándalo, fueron conocidas y reconocidas solamente por su arte. Recién al jubilarse de sus trabajos aceptaron giras internacionales, y Estados Unidos fue el país que más visitaron. Incluso en una presentación en Miami, me contaba Graciela, había tanta gente que al terminar su número se separó involuntariamente de su hermana y solo recordaba que la habían envuelto en una bandera peruana. No volvió a ver a Noemí hasta que llegó al automóvil que las llevaría de regreso al hotel.

Las Limeñitas han grabado discos, han tenido audiciones en radio y televisión, videoclips y hasta hicieron fotonovelas (yo las he visto). Participaron en una miniserie de mucho éxito en los 90 (Bolero) grabando dos canciones del soundtrack, y llegaron a celebrar sus 50 años de vida artística juntas. En mayo de 1998, Noemí falleció y Graciela se retiró del canto, pero había algo pendiente: Erasmo Díaz hizo una canción: ‘Noemí, tu voz’, y Graciela quería cantarla. Fue en el 2000 cuando yo la conocí y en el 2003 decidimos grabarla. Íbamos a grabar 6 canciones y terminamos grabando un disco de 18 temas.

Graciela es mi otro gran referente en la canción criolla y aprendí de ella muchísimo. Todo lo que hoy les he relatado me lo contó ella. Por eso y por mucho más le debo tanto a Chelita Polo, y la acompañé hasta que el 1° de febrero del 2012 se fue a cantar al cielo con su hermana. Hoy, Lima es otra, pero los que viven en ella merecen conocer que existió un superdúo llamado Las Limeñitas y mientas ellas estuvieron aquí le cantaron con amor no solo a Lima, sino a todo el Perú.