Tipo de cambio:

Compra: 3.315

Venta: 3.318


Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
MARTES 17

de setiembre de 2019

ENFOQUE

Groenlandia y la expansión de EE. UU.

7/9/2019


Fabian Vallas

Internacionalista

Al presidente estadounidense, Donald Trump, no se le puede acusar de aburrido. Como hombre de negocios que domina los reality shows, cada día sabe acaparar la atención mundial con sus singulares propuestas.

La propuesta de Trump de comprar Groenlandia puede sacar una sonrisa a los diplomáticos europeos, pero el rechazo de la primera ministra danesa, Mette Fredriksen, fue considerado un insulto por el líder republicano.

Adquirir Groenlandia no sería un mal negocio por razones económicas y militares. Además del pescado, su rico suelo contiene minerales y piedras preciosas como oro, rubíes, uranio e importantes reservas de crudo y gas. En el campo militar, Estados Unidos tendría una presencia directa y activa en territorio europeo. Luego de la Guerra Fría, el Ártico fue olvidado como territorio estratégico, pero el nuevo interés de Estados Unidos en esta parte del mundo solo se puede explicar por el ascenso del poder militar de China y Rusia.

La idea de la necesidad de la expansión territorial de Estados Unidos tiene profundas raíces en su propio nacimiento como república. Razones económicas se mezclaron con argumentos culturales y religiosos. Desde su independencia en 1776, la élite de Washington utilizó el “evangelio de la democracia”, la idea de que Dios le había encomendado la misión de enseñar las virtudes de su sistema político al mundo para extender su área de influencia y anexar territorios a costa de sus rivales europeos.

Los distintos gobiernos estadounidenses fueron efectivos en este propósito. En los primeros 70 años del siglo XIX, la superficie de 800,000 kilómetros cuadrados de las Trece Colonias creció doce veces. La metodología empleada es la misma propuesta por Trump: la compra y, en otras oportunidades, la guerra.

Es así como Estados Unidos aprovechó las urgencias económicas de las potencias europeas para hacerse de más territorio. En 1804, compró Luisiana a la Francia de Napoleón, que necesitaba financiar sus guerras en el Viejo Continente. Por la misma razón, España no pudo defender sus derechos en Florida y tuvo que cederlas. Pero tal vez, el zar de una Rusia endeudada hizo el peor negocio imaginable al vender Alaska por solo 7.2 millones de dólares.

La penetración de Samuel Houston en territorio mexicano fue el origen de la guerra de EE. UU. contra su vecino del sur en 1847, que terminó con la anexión de dos millones de kilómetros cuadrados de los actuales estados de Texas, Nuevo México, Arizona, Nevada y California. En su tarea de expulsar a España de las Américas, obtiene el control de Puerto Rico, Filipinas y las islas de Guam en el océano Pacífico.

¿Trump renunciará a la idea de comprar Groenlandia ante la negativa danesa? Lo dudamos, así que esperemos los próximos movimientos del líder republicano para convencer a Dinamarca de vender la codiciada isla.