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Herencia nacional

Cada cierto tiempo, la Cancillería y el Ministerio de Cultura nos dan la buena noticia de que se ha conseguido repatriar material cultural histórico desde distintas partes del mundo. Esta semana se informó de una nueva entrega con material encontrado en Argentina y Estados Unidos.

19/5/2019


Sin desmerecer los numerosos objetos de nuestro legado que se han recuperado en los años recientes gracias a la eficiencia de nuestros funcionarios, este último lote proveniente de Norteamérica tiene un valor especial. Ese retorno se debe a la determinación de la Universidad de Berkeley de Estados Unidos de restituir al Consulado General del Perú en San Francisco 38 bienes culturales de trascendencia histórica correspondientes a las culturas Chimú, Chancay, Moche, Chiribaya y Wari.

Como se ha informado en este diario, esa casa de estudios custodia una importante colección de piezas de origen peruano descubiertas durante los trabajos arqueológicos del alemán Max Uhle. Este personaje es considerado uno de los pioneros de la ciencia arqueológica moderna en el Perú, por lo cual sus hallazgos tienen un singular significado para nuestro país.

Esta repatriación de material cultural se inscribe en la tendencia global de retorno de objetos de valor histórico a sus lugares de origen. El caso peruano no es único, aunque se debe subrayar la profesionalidad de los representantes del Estado para conseguir estas numerosas reparaciones en nuestro patrimonio cultural de forma constante.

Atesorar objetos hechos por nuestros predecesores en el control de este territorio no es una labor ociosa. Más bien, es una forma de crear identidad y comprender mejor a nuestra sociedad actual.

Cada huaco, textil u objeto de metal que retorna al Perú es una nueva oportunidad para reconstruir el rompecabezas de lo que fue nuestro pasado. La desaparición de estos vestigios en el enorme mercado negro internacional es asimismo un daño irreparable para nuestra nación.

Regresando al caso de Max Uhle, es interesante que antes de su llegada al Perú, a fines del siglo XIX, se consideraba al período previo al Tahuantinsuyo como un simple preludio de este. Sin embargo, con una mirada científica, este intelectual hizo notar la trascendencia de las culturas previas.

La investigación no se ha detenido. Hasta hace unos años se repetía en los libros de textos escolares que la primera cultura de importancia en el Perú era la Chavín. Sin embargo, trabajos como el de la arqueóloga chalaca Ruth Shady en la Ciudad Sagrada de Caral dieron un vuelco a las teorías y ahora se considera que los primeros atisbos civilizatorios son mucho más tempranos de lo que se creía.

Sigamos con atención estas repatriaciones y esperemos con ansias la exposición de estos objetos. Asimismo, apreciemos el trabajo arqueológico serio que se lleva a cabo en el Perú. Tenemos un rico pasado del que debemos sentirnos orgullosos.