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Historias de San Juan de Lurigancho

Una veintena de investigadores del distrito reúnen sus trabajos en un libro en el que ponen en valor aportes a la historia, la arqueología, el medioambiente, el deporte y las artes.

11/1/2019


José VadilloVila

jvadillo@editoraperu.com.pe

El Pueblito, con sus cuatro calles, es la protohistoria de San Juan de Lurigancho (SJL). Se ubica a tiro de piedra de la estación Pirámide del Metro de Lima. 

Fue centro del distrito donde hoy viven más de millón y medio de limeños. En El Pueblito se asentó la reducción indígena desde 1560. Con los siglos, SJL albergaría a las haciendas, mientras se jaspeaba el paisaje con centros poblados de campesinos que irían apareciendo alrededor de las acequias y las barriadas colindantes al apu mayor de Lima, el cerro San Cristóbal.

“El crecimiento urbano de SJL fue tardío, a partir de los años sesenta. El proceso de urbanización se inició en Zárate y Canto Grande”, explica el arqueólogo Julio Abanto, uno de los autores de San Juan de Lurigancho. Historia y presencia (Lima, Instituto Cultural Ruricancho, 2018).

El gobierno militar creó Cantagallo, luego aparecieron los asentamientos humanos Totorita y Huáscar, y se poblaron las pampas de Canto Grande.

Los damnificados del terremoto de Yungay de 1970 fueron los fundadores de San Silvestre, zona aledaña a El Pueblito. En los ochenta, huyendo del terrorismo, los migrantes andinos formarían Villa Huanta, Mariátegui, y gran cantidad de asentamientos humanos.

Sí, SJL, desde el siglo XIX, recibió a los migrantes. A las poblaciones indígenas que vivían en las riberas del Rímac se sumaron con las haciendas (de dueños italianos) los esclavos africanos, los chinos, los japoneses, los campesinos de todo el Perú.

Salomé Paredes de Taranco tiene 45 años de vecina. Fue esposa y nuera de capataces del famoso Haras Lurigancho, donde Carlos Palacios, dueño de la hacienda Azcarrunz, entrenaba caballos traídos de la tierra de Los Beatles y U2, ganadores en los años cuarenta del Derby Nacional.

Diana Obando y Geremiss Martínez investigaron al respecto. Su trabajo figura en el libro. En el 2014 se reprodujo en el Parque Zonal Huiracocha –inaugurado por cierto en 1971 en tiempos del ‘Chino’ Velasco– un miniharas por iniciativa de los pobladores, muchos de elllos extrabajadores de la hacienda. Incluyó réplicas a escala, planillas, muebles, etcétera. “Fue un espacio de memoria, pero durante los cuatro años del alcalde Luis Castañeda, el espacio se usó de almacén”, dice Obando.

Tierra de migrantes

El arqueólogo Julio Abanto se considera “luriganchino al ciento por ciento”. Es presidente del Instituto Cultural Ruricancho, que en 20 años “ha buscado siempre conocer el ámbito donde crecimos y ahora crecen nuestros hijos para que comprendan lo que significa ser vecino de San Juan de Lurigancho.”

Los 24 textos de San Juan de Lurigancho. Historia y presencia, apunta, permiten redescubrir el distrito desde distintas especialidades: ciencias naturales, arqueología, historia, deportes, arte, medioambiente.

La asociación llamó a otras iniciativas comunitarias que consideran deben visibilizarse. Con ellas forman una red cultural que las gestiones anteriores del distrito no han hecho caso. Y esperan que ello cambie con el nuevo burgomaestre, Alex Gonzales.

Abanto recuerda que gracias al deporte, teatro y hip hop, los vecinos contrarrestaron a las más de 300 pandillas que hubo en el distrito en los noventa.

“Si conoces la historia, no puedes dejar de sentirte orgulloso del pasado de SJL. Tenemos las ruinas de Mangomarca, el centro arqueológico de Cerro Colorado, los petroglifos más antiguos de Lima en Canto Grande y las formas de agricultura que aprendieron de las haciendas. El legado cultural luriganchino no puede ser relegado”, dice Abanto.

Enamórate leyendo

Ángel Guzmán es especialista en turismo y uno de los voceros de Ruricancho. Realizó una investigación sobre el bosque de producción de Caja de Agua, que hasta el 2000 fue parte del circuito educativo-ambiental de los escolares y que hoy solo provee de plantas a la gran ciudad. El reclamo de los vecinos es que se recupera también en su uso social y cultural.

Ecología y deporte

La señora María Nieto es activista ecológica junto a sus vecinos de la comunidad de 1 de Mayo. Ellos han creado el centro La Lombriz Feliz, un esfuerzo que desde 1991 intenta resolver, mediante el trabajo con lombrices, el tratamiento de los residuos sólidos de 315 familias y 327 comerciantes de las zonas aledañas a Motupe, 1 de Mayo. Y capacitan a colegios, asociaciones de mototaxistas y otros.

En SJL no hay pistas para corredores y ciclistas, como en Miraflores o Jesús María. Es una realidad que conoce desde hace tres décadas David Herrera, para quien su comuna se ha olvidado del poder del deporte. Lo mínimo, deberían implementar los parques.

Su asociación, UFI, ha creado El Desafío Ruricancho, que el 17 de marzo llegará a su sexta edición y recorre las colinas de los cerros, desde Jicamarca hasta el San Cristóbal. Un total de 35 kilómetros. El año pasado llegaron 230 atletas de todo el Perú y el extranjero. Este año esperan superar la marca. En deporte de montaña, SJL es pionero.

Datos 

52 años cumple el distrito de San Juan de Lurigancho esta semana.