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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
LUNES 16

de setiembre de 2019

Impulso para vencer

El paradeportista fue uno de los mejores del equipo nacional que estuvo en Lima 2019.

31/8/2019


El deporte, en su amplia dimensión, también ayuda a mejorar la calidad de vida de los que lo practican. Dean Acosta es un ejemplo claro porque hace del boccia el motor que lo impulsa a proyectarse, tanto en el aspecto profesional como en lo personal.

Dean está cerca de acabar el colegio y ya tiene en mente estudiar la carrera de Ingeniería de Sistemas porque posee una relación estrecha con el boccia.

Y es que lanzar una pelota roja para quedar lo más cerca de una blanca que está en el campo o golpear las pelotas azules del rival para ganar terreno es un juego de estrategia, precisión y cálculo.

Estudio a fondo

En la preparación teórica que reciben Acosta Nolasco y sus compañeros de la selección peruana hay conceptos matemáticos (a qué altura y con qué ángulo golpear la pelota para que baje por una rampa o canaleta) y hasta físicos (con qué fuerza ejecutar esta acción).

El joven exponente es un alumno aplicado en estas teorías de su disciplina y en las lecciones de electrónica de su padre.

A sus 18 años, y pese a su discapacidad física severa, es capaz de armar circuitos y llegó a crear un prototipo para controlar su silla de ruedas por medio del celular porque su familia no podía comprar una. Esta idea se difundió por redes sociales e hizo que la municipalidad de Cieneguilla se anticipara y le donara la silla eléctrica para que se movilizara por sí mismo.

“Juego boccia porque me da una mejor calidad de vida”, dice Dean, quien tiene dificultad motriz en los brazos y piernas, y por eso en los partidos impulsa la pelota con una varilla colocada en el casco que lleva puesto.

Hace menos de dos años conoció la boccia en un programa desarrollado por el Instituto Peruano del Deporte (IPD) en el colegio La Alegría en el Señor, que atiende a personas con discapacidad física severa.






“Allí tuvimos la oportunidad de contactar con algunos chicos y comprobar sus ganas de participar en algo nuevo”, dice Franz Campos, el entrenador de la selección peruana.

Suele ser complicado captar personas que quieran jugar boccia en el Perú. “Por la misma inaccesibilidad de la ciudad y la falta de oportunidades, estas personas con discapacidad física severa no salen de sus casas, no se registran en organizaciones como la Conadis. 

Salir al mundo exterior significa un costo extra en el transporte, y deben tener a alguien que los acompañe a todo lugar”, dice Campos. Asegura que este deporte ayuda a las personas con discapacidad a socializar. Competir les da la visibilidad que la mayoría no tuvo en su vida diaria.

La selección peruana de boccia fue eliminada de Lima 2019, pero le queda la satisfacción de haber ganado experiencia con miras a la Copa América de Boccia.




DATOS

Para ser  atletas aptos para competir deben presentar una discapacidad y estar en silla de ruedas, como consecuencia de una parálisis cerebral o alguna otra condición neurológica que tenga efectos similares, como la distrofia muscular o una lesión cerebral traumática. 

Son examinados para determinar el nivel de su discapacidad; luego, son asignados a una clasificación deportiva, la cual está diseñada para que compitan con atletas con un nivel similar de función física”.