Tipo de cambio:

Compra: 3.383

Venta: 3.386


Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
JUEVES 5

de diciembre de 2019

EMBLEMÁTICO COMPOSITOR DEL VALLE DEL MANTARO

Inician celebraciones por centenario de Zenobio Dagha, el genio de Chupuro

El 4 de abril del 2020 se conmemorará el centenario del nacimiento del creador de canciones y violinista, Zenobio Dagha, buque insignia de la identidad huanca. Se prepara un CD con sus melodías emblemáticas y un festival en su tierra, Huancayo.

20/11/2019


José VadilloVila

jvadillo@editoraperu.com.pe

El huaino había nacido para ser himno, eterno y festivo. Cuando Víctor Alberto Gil Mallma, el “Picaflor de los Andes”, empezaba a guapear su “hermanosrhay, amkan limatas”, la piel ya se erizaba. Ora entre los huancas de pura cepa del valle del Mantaro. Ora en las orillas de la carretera Central –La Oroya, San Mateo, Matucana, Chosica–. Ora en los coliseos capitalinos, llenos de nostalgia provinciana. Tras la fuga estallaban los aplausos y se multiplicaban los “salud”.



“Yo soy huancaíno” tiene en La Incontrastable el rango de himno de la ciudad. En sus letras refleja la identidad huanca, gente de espíritu orgulloso, de sombrero a la pedrada, “guapo de guapos”, que no aguantan a los que ofenden. Mejor traiga cervezas para decirnos salud, amigo mío.

Cual Sigmund Freud del violín, Zenobio Dagha Sapaico (1920-2008) supo captar la idiosincrasia de sus coterráneos y sintetizarla en una canción que, para más goce, se puede zapatear.

El huaino nació en 1946 y, desde entonces, no hay huancaíno que antes de empezar a conocer el abecedario ya conozca cada estrofa y fuga.

Fue tan importante Dagha para la música huanca que el músico no necesitó morir para tener el honor de estar inmortalizado en dos monumentos: uno en el Parque de la Identidad Huanca, en Huancayo, un recinto donde lo identitario está relacionado con lo musical. Y otro a la entrada del distrito de Chupuro, la tierra donde siempre vivió.

Pero “Yo soy huancaíno” es solo una de las perlas. Tal vez más importante fue la creación del ritmo del huaylarsh moderno, aquel género que se baila en todas las escuelas del Perú.

Primeros recuerdos

El padre tocaba algo en el violín y al pequeño Zenobio le gustaba escuchar ese instrumento de cuatro cuerdas, afinado. Después, en 1947, viajó a Buenos Aires, Argentina. Fue un año intenso donde se dedicó a estudiar música académica. “Todos eran blanquiñosos. Yo era el único de mi color y me decían el inca”.



El resto de su vida la pasó en Huancayo, específicamente en Chupuro, donde se dedicaba a las actividades del campo y a los animales. En sus ratos libres compuso las 609 canciones registradas en la Asociación Peruana de Autores y Compositores (APDAYC), lo que le convierte en uno de los creadores más dinámicos de la música peruana.

Himno de la alegría

Por línea materna, Zenobio Dagha era descendiente de la tribu allauca de Chupuru.

Se inspiró en la vestimenta de sus paisanos, en una forma de zapateo y alguna tonadilla antigua para comenzar a elucubrar, en su habitación.

Explicaba que hasta antes de los tiempos del presidente Ramón Castilla, los peones cultivaban las chacras en silencio, pero un joven llamado Apu-willca trajo un instrumento arco de palito con una cuerda tensada, con la que comienza a hacer música y a ponerle banda sonora al rutinario trabajo. Llamaron al ritmo “wayy-walashr” o “llora, joven” y al instrumento “chrin-chrun”. Ese fue el origen del huaylarsh que hoy todos conocemos.

El otro huaylarsh

En la casa de sus padres, el inquieto Dagha comenzó a crear un género “algo parecido” al huaylarsh. Así nació el huaylarsh moderno. Rítmico y más elegante que el primer huaylarsh apellidado “chacra”. Lo que cuento sucedió en 1950.

La maestra Alicia Maguiña ha subrayado la “sensibilidad, ternura y carácter firme” del gran músico de Chupuro. Ella fue la primera megaestrella en grabar “Casarme quiero”, ese ya clásico huaylarsh del repertorio que Dagha compuso a una chica de ojos azules llamada Elena. El trío Los Kipus también versionaría el huaino. Y Amanda Portales haría muy popular, en los ochenta, “Vaso de cristal”, otra obra cumbre del creador huanca.



Al frente de su orquesta, Juventud Huancaína, el Patriarca de la Música Huanca fue el primero en incluir dos clarinetes y el saxo alto en un conjunto de música del valle del Mantaro. Fue otra de las innovaciones a favor de la música del Centro.

Gran fiesta en abril del 2020

Katerine Retamozo, coordinadora de las actividades por el Centenario del Natalicio de Zenobio Dagha, junto con los cuatro hijos del artista y la municipalidad de Chupuro, comenta que el expediente para la declaratoria de la obra del músico como patrimonio cultural de la Nación ya ha sido elevada al Ministerio de Cultura. El proyecto del centenario ya ganó dos de los Estímulos Económicos para la Cultura 2019. Servirán para la grabación del CD Hermanoshray. Este año se iniciarán las grabaciones en Lima y Huancayo, y las dirigirá Pío Altamirano. Participarán conjuntos típicos y grupos de cuerda, así como estrellas del canto andino. Se presentará el 4 de abril del 2020 en el festival Solo Zenobio, que se efectuará en Huancayo. Retamozo invitó a las empresas a auspiciar el libro y el documental sobre la vida del Patriarca de la Música Huanca.



Datos

609  HUAINOS, HUAYLARSH Y MULIZAS COMPUSO dagha.

“Yo soy huancaíno” tiene rango de himno. Es el huaino que mejor refleja la identidad huanca.