Tipo de cambio:

Compra: 3.272

Venta: 3.276


Año del diálogo y la reconciliación nacional
SÁBADO 21

de julio de 2018

DIDIER CASNATI. MÚSICO

“La calle es más sincera para el artista”

Líder de The Gipsy Queens comparte sus experiencias y el por qué nos visita una vez más.

13/5/2018


Cecilia Fernández Sívori

Periodista

Didier Casnati, fundador de The Gypsy Queens, la banda de músicos que conquista las calles y plazas de Europa desde hace 18 años,  y que es pieza frecuente en fiestas de célebres personajes del jet set mundial, hizo una visita relámpago a Lima. Ello luego de siete años de su primer viaje al Perú, del cual se quedó enamorado. 

Didier nos visita a propósito de su próxima participación como invitado en el nuevo disco del músico Jaime Cuadra.

–¿Qué te enamora del Perú para regresar una vez más?

–La primera vez que vine lo hice con un empresario que me ofreció muchas cosas y al final no pasó nada. Buscando por mi cuenta, llegué a un estudio de grabación y así es como conozco a Jaime Cuadra. Gracias a eso grabé con Eva Ayllón. Yo no la conocía en ese momento y recién después me di cuenta de que ella era una grande, la mejor exponente. Y mira todo esto me pasó aquí y le debo ese tipo de respeto al Perú. Por eso me encanta venir aquí, aunque solo conozco Lima, una pena.

–¿Te decepcionó que al llegar no pasara lo que esperabas?

–Gracias a Dios que no pasó nada de lo que Él quería hacer. Hubiera tomado quizá otro camino que no estaba planeado. Gané mucha experiencia, en esa época no era nadie. De hecho ahora sigo aprendiendo, no considero que he llegado a ninguna cumbre.

–Los Gipsy Queens tocan en las calles.

–Así es. No sabes para quien tocas, puede ser un millonario o un pobre. También le tocas a diferentes culturas, a diferentes orígenes religiosos. Por eso, y por respeto al público de la calle, debes tocar en varios idiomas y saber un poco más de dónde vienes; creo que eso nos abre muchísimas puertas para estar por el mundo.

Vivir soñando

Didier tiene su propia disquera y cuenta con Universal como el sello que lo distribuye; con esta fórmula, ha logrado la independencia musical que hoy le permite preparar su tercer disco.

“Pagué mi error con el primer disco, pero no más. Era demasiado impaciente, y lo soy hasta hoy, mas trato de hacer las cosas una a la vez”, reflexiona.

–¿Y a dónde quieres llegar ahora con tu música?

–Nunca he pensado en ganar un Grammy, no es mi meta, sino compartir mi música con todos. Eso lo puedes hacer tocando en la calle o con un disco para llegar a millones de personas. No tengo la meta comercial de ganar dinero con el disco. No es mi objetivo ni me angustia llegar a la cima; si me dan premios, los recibo muy agradecido.

–¿Pasaste por el modelaje para llegar a la música o solo fue un tránsito?

–La historia es muy simple, yo canté para pagar mis estudios de derecho en Francia. El plan no era hacer música. En esa época no tenía ni un duro, alguien me propuso algo decente como modelar, entonces lo acepté. Y en eso tuve un poco de éxito, llegué a Nueva York y Japón. Todo lo que he hecho es gracias a la calle. El modelaje me dio dinero y me permitió hacer muchas cosas en la música, así como darme cuenta de que el derecho constitucional comparativo no era para mí.

–¿Y por qué acabarlo?

–Se lo prometí a mi mamá y tenía que cumplir. Además, soy de las personas que cuando promete algo, lo cumple.

–¿Cuándo sentiste que arrancaste como profesional?

–El profesionalismo empieza cuando tienes respeto a tu público, para mí es comenzar a tomar las cosas en serio. Guardo el mismo respeto para un jefe de Estado como para un transeúnte. No hay un trato especial para un poderoso o para una persona sencilla. La intención y el corazón son los mismos.

–¿Ese aplauso de la calle es mejor al de los eventos privados?

–Es un poco diferente y espero no ofender a nadie, pero la calle es más calurosa. Es sincera y la sorpresa es mucho más grande porque no se lo esperan.