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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
MARTES 15

de octubre de 2019

ENFOQUE

La cruzada contra el lawfare

16/9/2019


Marcel Lhermitte

Consultor en Comunicación Política y Campañas Electorales

En mis años de estudiante cursé Terminología, materia optativa perteneciente a la carrera de Bibliotecología. 

Recuerdo un trabajo sobre neologismos en el que estudiamos nuevas palabras vinculadas a la informática, entre ellas muchos extranjerismos. Mucho más de una década después nos encontramos con un auge de neologismos en la política, entre ellos dos que están siendo las vedetes: fakes news y lawfare.

El lawfare, según definición de Camila Vollenweider y Silvina Romano, es “el uso indebido de instrumentos jurídicos para fines de persecución política, destrucción de imagen pública e inhabilitación de un adversario político. Combina acciones aparentemente legales con una amplia cobertura de prensa para presionar al acusado y su entorno (incluidos familiares cercanos), de forma tal que este sea más vulnerable a las acusaciones sin prueba. El objetivo: lograr que pierda apoyo popular para que no disponga de capacidad de reacción”.

Se trata de una herramienta utilizada fundamentalmente en América Latina, en los países del tercer mundo, menos popular en Europa, aunque el líder de la Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon, ha sido una de sus víctimas.

“Antes nos hacían golpes (de Estado) o asesinaban, ahora también siguen haciéndolo, pero el lawfare es menos costoso”, dijo Mélenchon en su visita a Montevideo, como parte de su gira latinoamericana en la que se encuentra denunciando esta práctica de inhabilitación de actores políticos.

Sí es un problema la persecución, el atosigamiento, la destrucción de la imagen y la reputación, la imposibilidad de competir democráticamente en elecciones o de asumir cargos públicos que sufren algunos actores políticos, pero esa solo es una arista del problema; la otra es la manipulación continua que padecen las ciudadanías, que son verdaderas víctimas de acciones premeditadas por el sistema político y judicial, que intentan hacer cambiar a base de estratagemas, por lo general, una actitud electoral o como mínimo la percepción hacia un político.

El auge de las fakes news y la implementación del lawfare como estrategia político-electoral está dañando la salud de las democracias. Estas acciones, amplificadas irresponsablemente por algunos medios de comunicación, hacen crecer el descrédito del sistema político, lo cual empeora aún más el estado sanitario democrático.

Alertados sobre esta situación, todos debemos asumir las responsabilidades que nos tocan: por un lado el sistema político debe dotar a sus países de las herramientas necesarias para que las ciudadanías tengan las garantías suficientes de no sufrir manipulaciones electorales, por otro los medios de comunicación deben ser más rigurosos con la información que publican, no pelear por las primicias, por el hecho de publicar primero sino por no caer o ser partícipes de trampas y operaciones políticas, y finalmente la justicia debería algún día dejar de ser permeable al poder.

1 Lawfare. La judicialización de la política en América Latina. Informe en Celag.