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Año de la Universalización de la Salud
MIÉRCOLES 21

de octubre de 2020

La cultura en el bicentenario

Durante muchos años, la cultura en el Perú era tomada como un mero elemento folclórico, pero con esta política de Estado se buscan objetivos más elevados, como la valoración del patrimonio.

11/10/2020


El Perú, como figura en el imaginario de la comunidad internacional, es una tierra de amplia riqueza cultural, con una variada gama étnica, de costumbres y ritos ancestrales, de una celebrada y admirada gastronomía, con asombrosos vestigios de civilizaciones remotas, y de una impresionante creatividad, aun en los momentos más difíciles que le ha tocado vivir a nuestro país.

Todo ello se ha desarrollado de manera inconexa y sin el respaldo orgánico de sus autoridades; sin embargo, a un año de cumplir el bicentenario de su independencia, el Perú tiene por primera vez una Policía Nacional de Cultura que orientará e integrará hasta el 2030 la intervención del Estado en materia cultural, con la finalidad de generar las condiciones para el adecuado ejercicio de los derechos correspondientes a este aspecto.

El diseño y presentación de este eje ha coincidido con el décimo aniversario del Ministerio de Cultura, y a partir de su publicación se articulará con las políticas nacionales de otros sectores, además de contribuir a posicionar a la cultura como un elemento fundamental para robustecer la democracia e impulsar el desarrollo del Perú, gracias a la afirmación de la interculturalidad y la diversidad, la promoción de un país libre de discriminación, y la recuperación y crecimiento de la economía mediante la generación de empleo, productividad y competitividad.

Durante muchos años, la cultura en el Perú era tomada como un mero elemento folclórico, pero con esta política de Estado se buscan objetivos más elevados, como la valoración del patrimonio y la diversidad cultural; el incremento de la participación en las expresiones artístico-culturales; el desarrollo sostenible de las artes e industrias culturales; la protección y salvaguardia para su uso social; y la sostenibilidad de la gobernanza cultural.

Tal como lo ha dicho el ministro del sector, Alejandro Neyra, la nueva política actuará como una brújula porque describe un horizonte y marca un camino para el desarrollo de la cultura en el país, y favorecerá, por medio de la prestación de diversos servicios públicos, al ejercicio pleno de derechos culturales, tales como el derecho a la identidad, a la educación y formación, a la información y comunicación, al patrimonio, a las expresiones, a la creación y cooperación.

Y para obtener resultados óptimos debe consolidarse el fortalecimiento institucional del ministerio, lo que significará efectuar, al bicentenario, una serie de transformaciones con el propósito de contar con una organización moderna, eficiente, transparente y responsable en el gasto público, y que asuma la rectoría de las políticas culturales, articule efectivamente con otros sectores, niveles de gobierno y agentes, y preste servicios de manera eficiente.

Ahora que será de cumplimiento obligatorio para todos los niveles de gobierno durante los próximos diez años, es fundamental que los peruanos finalmente aceptemos que formamos parte de una rica diversidad cultural para ubicarla en lo más alto de nuestra escala de valores.