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Año de la Universalización de la Salud
DOMINGO 27

de setiembre de 2020

Equipos de respuesta rápida: la diaria vocación de los brigadistas

El Peruano acompañó en una de sus jornadas a las 25 brigadas de salud, que forman parte de Operación Tayta. Los equipos entrevistaron y tamizaron a más de 2,000 adultos mayores en la zona de Cajamarquilla, en Lima Este.

16/9/2020


Renato Pajuelo

rpajuelo@editoraperu.com.pe


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Mientras se dibuja el amanecer, algunos aparecen desde las arterias laterales, caminan hacia la cuadra 13 de la avenida César Vallejo. Otros bajan en el paradero de los buses, al lado del hospital Bravo Chico, en el distrito de El Agustino. 

Son 25 profesionales jóvenes que forman parte del equipo de respuesta rápida ante el covid-19. El punto de reunión es la Dirección de Redes Integradas de Salud (Diris) Lima Este.



En una canchita de fútbol adyacente a la Diris Lima Este se cambian y alistan con los implementos de bioseguridad que les da el Ministerio de Salud, mientras que en Bravo Chico, a pocos metros, otros médicos y enfermeras igual que ellos, se la fajan a diario tratando salvar las vidas de los pacientes que padecen el temible coronavirus.

Hacen una fila y solicitan lo que necesitarán para los hogares que intervendrán ese día y que fueron previamente identificados. Son los hogares de los potenciales adultos mayores sospechosos. De acuerdo al informe previo, piden las dosis de tratamiento y las pruebas rápidas de descarte que necesitarán para la jornada.

2 Esta vez, el lugar de intervención es el AA. HH. Pampa Los Olivares-Villa Leticia, en Cajamarquilla, en el distrito de Lurigancho-Chosica. Más que su yacimiento arqueológico homónimo, la zona de Cajamarquilla es conocida por las ladrilleras que le dieron forma en el imaginario popular limeño.



El trabajo de los brigadistas consiste en recorrer vivienda tras vivienda. Cuando los ubican les realizan un largo cuestionario médico a los “taytas”, abuelos, abuelas, hombres y mujeres mayores de 60 años de edad. Sirve como primer instrumento de evaluación y, tras ello, realizan el tamizaje de la prueba rápida.

Es un largo cuestionario. Preguntan, por ejemplo, si se presentó fiebre alta, unos 37.5 por dos días, si hubo picor en la garganta, dolor de cuerpo, tos, para ir descubriendo si hubo o hay presencia del coronavirus, luego del registro, miden la temperatura, la presión arterial; recién entonces los brigadistas hacen el tamizaje. En promedio, pueden pasar por persona alrededor de 10 minutos.



3 La experiencia de meses les ha enseñado a los integrantes de las brigadas que –algunas veces– las puertas no se abren. O alguien aguaitará para decir que nadie vive, que no hay adultos mayores. O, simplemente, solo un perro ladrará insistente ante la presencia de los forasteros.

¿Por qué existía un rechazo? Había mucho miedo en los vecinos, cuentan los brigadistas. Las personas temían dar positivo y que los rechacen en su barrio. También abundaban quienes preferían confiar en lo que les decía la “comadre”, porque fulanito se curó con tal o cual “medicamento”.



“Por suerte, las cosas han ido cambiando. Hemos ido aprendiendo sobre la marcha porque estamos frente a un virus nuevo. Nos hemos equivocado, sí, pero también hemos ido acertando en muchas cosas”, comenta la médico Selene Ibáñez, en una pausa, al terminar una de las evaluaciones médicas domiciliarias; mientras se desinfecta con alcohol. 

Los equipos han aprendido a pesar del riesgo que implica el coronavirus, actúan con normalidad. Esa actitud les da confianza, tam bién, a quienes visitan y les abren las puertas de sus casas. Según los casos y el diagnóstico, entregarán medicinas a algunos adultos mayores.

4 Entre abril y mayo empezó este trabajo. Cada brigada está constituida por un médico y una enfermera. Tocan las puertas de las viviendas, entrevistan, tamizan. Recuerdan cuando, en otros lugares, tuvieron que afrontar el acoso de los vecinos.

Por lo general realizan su labor en la entrada de las viviendas, al aire libre, salvo cuando el adulto mayor no puede desplazarse. De esta manera también evitan los riesgos. Los brigadistas sienten cuando los vecinos los siguen o murmullan, o exigen conocer los resultados, algo prohibido porque es información confidencial. Los equipos ya se han acostumbrado a trabajar así.

“Hemos sufrido acoso por parte del vecindario. Nos preguntaban por qué estamos allí, de qué casa salíamos y cuál era el resultado del tamizaje de sus vecinos. Y bueno, nosotros simplemente les informábamos que eso es información confidencial. Incluso nos han grabado con sus teléfonos”, cuentan los galenos entre manzana y manzana. Cerca de ellos están siempre los miembros de las Fuerzas Armadas o los serenos para brindarles la seguridad respectiva.



5 “Ustedes ya tuvieron el virus”, les informa un médico a una pareja de esposos quienes al oírlo se quedan boquiabiertos. Si bien detallaron haber presentado algunos síntomas semanas atrás, su angustia es evidente, pero el personal médico confirma sus buenos signos vitales con pulsioxímetro, termómetro, estetoscopio, tensiómetro. El médico tranquiliza rápidamente a la pareja, además, les asegura que los van a monitorear vía telefónica.

La jornada del equipo de respuesta rápida es intensa. Han pasado cerca de seis horas de caminata continua. Luego se dedicarán a monitorear los casos más graves que ya identificaron de los “taytas”. Este día, han intervenido 478 viviendas, distribuidas en 23 manzanas. En 140 hogares rechazaron la visita médica. De las pruebas rápidas practicadas a 2,448, un total de 63 dieron positivo. Médicos y enfermeras están exhaustos, pero continúan adelante. Mañana a empezar de nuevo, otra jornada. Al covid-19 no se le puede dar tregua alguna.



No bajemos la guardia

La directora general de la Diris Lima Este, Antonieta Alarcón, destaca el trabajo y compromiso de los médicos que forman parte del equipo de respuesta rápida, también de los integrantes de las FF. AA. y personal de serenazgo del distrito que los secunda en los recorridos. Si bien se evidencia una considerable baja de fallecidos las últimas semanas, según registro de Sinadef, Alarcón recordó la importancia de no bajar la guardia para evitar otra ola. 

“Sigamos esforzándonos en cumplir con las medidas del Gobierno: usar la mascarilla, lavarnos las manos frecuentemente y el distanciamiento individual. No permitamos aglomeraciones ni reuniones de nuestros hijos. Es el momento de no bajar la guardia, necesitamos seguir manteniendo las medidas de prevención”, acota.

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