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Año del diálogo y la reconciliación nacional
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de setiembre de 2018

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RECURSOS HUMANOS

La empresa, esa red

Es curioso. Las empresas son una cosa, pero siempre quieren ser otra. Esa voluntad las hace sobrevivir durante generaciones. Su falta las condena a desaparecer. Los líderes normalmente son contratados para identificar la trayectoria más efectiva entre esos dos puntos. Y, por supuesto, para recorrerla. La dificultad no es menor. Las empresas no se transforman a golpe de decreto. El CEO puede resumir en unas sencillas y claras líneas cuál es el escenario de llegada y plantear el plan para lograrlo.

3/3/2018


Adolfo Corujo

Programa Especializado en Marketing Digital Estratégico de la U. de Piura.

No obstante, todo pasará por las demás personas. En el cambio de una organización interviene un buen número de agentes. Individuos que cada vez cuentan con más poder real para ayudar y también para impedir. Algunos están dentro de la organización, forman parte de los equipos que operarán la transformación. Otros están a medio camino, fuera y dentro, entre ellos, por ejemplo, los inversores. Y, entre reguladores, clientes, competidores y proveedores se salpimenta un ecosistema formado por los que desde el exterior no solo observan, también condicionan la consecución de los objetivos del plan.

La hazaña expresada en la palabra “liderazgo” es mayúscula. Supone aglutinar esa amalgama de confianzas a partir de una visión necesariamente compartida. El empoderamiento de las personas se ha producido por la capacidad que tienen de multiplicar sus relaciones, hallar comunidades donde integrarse y recibir la data de otros como de ellos mismos. Ya no dependen de la que monopolizaban las entidades. La tecnología que trasciende esas barreras llegó para quedarse. Y esa misma tecnología está permitiendo al CEO realizar su función.

Algunos se han dado cuenta de dos realidades: primero, las redes tejidas entre esos individuos han derribado por completo la división del “dentro” y “fuera”; segundo, han eliminado intermediarios y ofrecen la posibilidad de una conversación directa y enriquecedora. Los líderes que son conscientes disfrutan de una ventaja competitiva difícil de imitar. Han comprendido que su equipo y

ellos mismos precisan entrar en el tejido, convirtiéndose en una célula más de la malla de relaciones. Se han ganado la legitimidad de trasladar su visión y retroalimentarse.

Al fin y al cabo, una empresa es en sí misma una comunidad que convive con y se nutre de las que le rodean.

No es extraño que hoy las más exitosas adopten las plataformas tecnológicas a imagen y semejanza de las redes sociales para pasar de lo que son a lo que quieren ser.