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JUEVES 12

de diciembre de 2019

ENFOQUE

La felicidad y la psicología positiva

10/8/2019


Manuel Arboccó

Psicólogo clínico, ensayista




El siglo XX ha sido de lo más ocurrente. Además de algunos grandes inventos, por ejemplo, el avión, los antibióticos, los psicofármacos, la computadora, los satélites, y un largo etcétera.

Además de eso, repetimos, el hombre ha ido creando algunas tendencias. Nunca antes se ha trabajado tanto, no cuento la esclavitud. Hasta existen hoy “adictos al trabajo”. Laboramos demasiado para mejorar el estatus de vida familiar y, paradójicamente, lo que conseguimos es debilitar la unión familiar. Trabajamos horas extras para vivir mejor y terminamos llenos de estrés y hasta de burnout.

Otra de esas inclinaciones actuales es la de dirigir nuestra atención, esfuerzos y dinero al cuerpo. Vivimos la cultura de la imagen: los cosméticos, las cirugías plásticas, los piercing, los tatuajes, los gimnasios y demás están a la orden del día. Hay una ansiedad corporal palpable. Hoy la especialidad médica “más rentable” es la cirugía plástica.

Otra de estas modas es la de ser feliz a como dé lugar. Y para lograrlo se nos ofrece –se nos vende– de todo: viajes, seguros de vida, fiestas, vitaminas, conciertos, libros de autoayuda, autos, ropa y “coaching para el éxito personal”.

Pero el tema de la felicidad –olvidan los que la ofrecen en una maratón sabatina o en un curso avanzado de fin de semana– suscita varias y sesudas preguntas. Veamos: ¿Qué es eso llamado felicidad? ¿Qué la constituye? ¿Se puede conseguir? de ser así, ¿Cómo puede conseguirse? ¿Es un estado temporal o una condición permanente? ¿Estamos obligados a ser felices? ¿Qué o quién nos lo obliga? ¿Se puede ser feliz en un país que por muchos momentos está de cabeza? ¿En un planeta con desigualdades enormes y contradicciones groseras se puede ser feliz habiendo miles de personas sufriendo tanto todo el tiempo?

Desde la aparición de la llamada psicología positiva en la década de 1990, impulsada por especialistas como el psicólogo estadounidense Martin Seligman, aspectos humanos como la felicidad, la esperanza, el optimismo, han cobrado cada vez mayor importancia. Y hay ahora algo más de claridad sobre esto que en las décadas pasadas donde estas condiciones humanas no se pretendían estudiar científicamente porque se consideraba que era entrar en un terreno muy especulativo y subjetivo.

Seligman define a esta especialidad como “el estudio científico del funcionamiento humano positivo y el florecimiento en múltiples niveles que incluye las dimensiones biológica, personal, relacional, institucional, cultural y global de la vida”. En buena hora que apareció, pues la psicología clásica se había centrado en los aspectos negativos y patológicos de las personas.

Hoy sabemos que aspectos como el sentido del humor, la alegría, la meditación, el compromiso, la esperanza, la resiliencia y las actitudes positivas ayudan mucho a no solo sobrellevar lo difícil de la vida, sino también a conferirle a esta, con mayor claridad, un sentido.