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MIGRACIÓN, EL FENÓMENO QUE ENRIQUECE

La huella de la bota

La última década, el proceso de migración italiana al Perú ha vuelto a cobrar importancia. Un siglo antes, una política de Estado promovió su presencia. Esta colonia permitió el dinamismo económico de la selva central.

4/9/2018


José Vadillo Vila

jvadillo@editoraperu.com.pe

Los antiguos puentes como “Kimiri”, “Río Colorado” o “Herrería”, construidos hace más de 110 años en la ciudad de La Merced (región Junín), son parte de la huella de la colonia italiana en el Perú.


Los “bachiches”, como los llamaban, aprendieron a convivir con los nativos asháninkas y fueron pioneros en exportar el café, que hasta 1875 solo se cultivaba en pequeñas cantidades.

Fue un reto. El empresario Nicolás Tealdo demoraba 15 días en sacar los quintales acopiados de Chancamayo a Lima. Y los italianos serían los que pedirían al Gobierno peruano la construcción de la carretera Tarma-La Merced.

“La primera mitad del siglo XX fueron los inmigrantes italianos y alemanes, y sus descendientes, los que dominaron la vida económica chanchamayina”, explican Albina Mapelli y Lilian Ale, de la Asociación Cultural de Descendientes de Italianos en la Selva Central.

Con el esfuerzo de los fundos y las haciendas, Chanchamayo se convirtió en la capital cafetalera del Perú. A inicios de 1900, La Merced fue una de las zonas más prósperas del Perú. Los colonos realizaron obras civiles, fundaron la Beneficencia de La Merced, la sociedad filarmónica y su compañía de bomberos.

La “identidad” de la colonia desapareció en la primera generación porque los italianos contaron con vías de comunicación a Lima y Tarma; hablaban diferentes dialectos del italiano que preferían comunicarse en español.

Durante el siglo XX, muchas familias dejaron La Merced, entre otros factores, por estudios de sus hijos, la reforma agraria de Velasco, la inestabilidad del precio del café y la violencia política de 1980 al 2000.

De Génova al Perú

El estudioso del tema Giovanni Bonfiglio fue uno de los primeros en trabajar, a fines de los años ochenta, sobre este fenómeno migratorio que en la propia Italia era desconocido.

Bonfiglio descubrió un detalle vital: la conexión entre la ciudad de Génova y la inmigración hacia el Perú.

“La gran migración italiana que vino al Perú fue especial y pequeña, distinta a la que emigró a otros países de América Latina. Aquí no había las condiciones para una migración masiva”.

A la vez, recuerda que la presencia italiana empezó en la colonia. “Por ser mercantes y marinos, los genoveses tenían conexiones en Cádiz y Sevilla. La migración que llega en 1880 y 1890 fue genovesa, no italiana. Hay pocos napolitanos y sicilianos aquí, como D’Onofrio, por ejemplo”.

El estudioso también explica que en su mayoría fue una migración urbana y mercantil (hace un siglo, las bodegas o pulperías de Lima pertenecían a los italianos). La excepción fue Chanchamayo, a donde llegó una migración rural, de campesinos lombardos.

Migración regulada

Otro rasgo que tuvo fue “un mecanismo migratorio que regulaba el flujo”, pues solo llegaban los italianos para los que había empleo. “Quien no era capaz de generar su empleo, no entraba al Perú, y si no lo lograba, tenía que irse”.

En cuestión de migración, el tamaño sí importa: como se trató de una migración pequeña, no demoró en insertarse. A fines del siglo XIX ya había una colectividad italiana que se sentía peruana.

Un año decisivo

“El 2018 es un año especial para todos los pueblos del mundo, porque a fines del año se debe suscribir en Rabat (Marruecos) el pacto mundial para una migración regular, segura y ordenada. Los Estados han llegado al convencimiento de que el ser humano es migrante por naturaleza”, recuerda el embajador Enrique Bustamante Llosa.

El director general de comunidades peruanas en el exterior y asuntos consultares del Ministerio de RR EE recuerda que “la migración va formando una nación. Y la presencia de una comunidad migrante, en el balance final, siempre será positiva”.

Actualidad

En diciembre del año pasado, se dio el primer acercamiento entre la Cancillería peruana y los representantes de las comunidades inmigrantes del Perú. Se vio la necesidad de unir los lazos. Y el primer llamado fue la comunidad italiana.

Guido Maggi, profesor de la universidad Católica Sedes Sapientiae, tiene los datos de la migración de Italia al Perú del siglo XXI: Los últimos 10 años, más de 2,200 italianos en el Perú han cambiado su estado de visa temporal por el de visa permanente. La mayoría son hombres y profesionales o técnicos (46%); otra cifra son los estudiantes y 20% representan los religiosos. Son parte de los más de 250,000 italianos que, a raíz de la crisis económica de la Unión Europea de 2008-2009, buscaron su futuro en otras tierras. En el mismo período de tiempo, 2,500 italianos han obtenido carnés de extranjería y 140 se han nacionalizado peruanos.

A ellos se suman “los retornados”, los peruanos que han vivido en Italia y han vuelto. “El 71% de estos retornantes están en la edad más productiva, entre los 20 y 59 años, son personas que no han terminado sus ciclos de experiencia laboral. Muchos regresan para cuidar a sus familiares o porque no se han cumplido sus expectativas laborales en Italia. Son una fuerza interesante”.

Todo ello suma 5,600 “italianos o casi italianos”, que en los últimos 10 años se han establecido en el Perú. Es un espacio para que encuentren la antigua migración, que son riquísimas de historias y con capacidad de generar emprendimiento. “El proceso de migración en los últimos 10 años ha vuelto a retomar un cierto vuelo. Lo que desafía a identificar nuevos trabajos y promoción de identidades, de mestizaje, que es una verdadera riqueza del Perú”.

Por ello, Maggi advierte la necesidad de “actualizar las investigaciones sobre las migraciones al Perú, mirando hacia el bicentenario y el contexto de la nueva migración”.

Bienvenidos a La Merced

En 1872, el presidente Manuel Prado facilitó la creación de la Sociedad Europea que promovió y facilitó la colonización del Perú. El primer grupo de 10 o 12 colonos llegaron en 1872 a La Merced. Se calcula que cuatro de ellos eran italianos. Al año siguiente, llegaron otros 203 italianos, que se ubicaron en la costa y Chancamayo. Otros cientos se sumaron entre 1875 y 1877, por los beneficios que otorgaba el Estado peruano: gastos de traslado, manutención diaria de 5 reales, herramientas, semillas y el derecho a la tierra de 10 hectáreas a cada colono. Un libro de actas en La Merced tiene los nombres de los migrantes desde el 9 de mayo de 1875.

Datos

La “Fototeca de la migración italiana en el Perú”, enFacebook contiene más de 3,000 imágenes.

En el Perú, 4 compañías de bomberos fueron fundadas poritalianos, desde 1866.

Otras huellas italianas: los colegios Antonio Raimondi yDante Alighieri, los “cascos blancos”, los movimientos religiosos, el CircoloSportivo Italiano, etcétera.

El 23, 24 y 25 de noviembre se desarrollará la feria PiazzaItalia, con presencia de empresas italianas, en la casa Prado de Miraflores. 



Cifra

2,500 carnés de extranjería ha dado el Perú a italianos en los últimos 10 años.