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Año del diálogo y la reconciliación nacional
MIÉRCOLES 18

de julio de 2018

YUBER ADAMS DELGADO. LÍDER DE ISKAYAA

“La música es innovar”

Cantante y compositor cajamarquino vive en la cresta de la ola con la fusión del folclor del norte con otros ritmos.

7/1/2018


José Vadillo Vila

jvadillo@editoraperu.com.pe

Primero fue Silverio Urbina quien hizo bailar a medio país con el huaino ‘Qué linda flor’. Luego, la fama tocó el hombro de Yuber Adams y el grupo String Karma. Subieron como espuma desde que en el 2013 pegaron con canciones como ‘La carta’, ‘Cajamarquina’ y ‘Olvídame’, todas creaciones del joven compositor nacido en Chota, Cajamarca. 

¿Otra forma de medir su fama? Las canciones han sido versionadas por distintos artistas en diversos géneros musicales y se cantan cada fin de semana en algún lugar del país.

Con 24 años y el look de una estrella de música coreana, Yuber Adams ya recorrió gran parte del país y ha hecho giras por Argentina y Chile. Se retiró de String Karma y desde el 2017 promociona fuertemente su nuevo proyecto Iskayaa, fusión de la palabra ‘iskay’ (número dos, en quechua) y las letras iniciales de Adams y Anthony (nombre del director musical). El dúo debuta con el disco El Karma, con 10 nuevas canciones de Yuber Adams. Una de ellas, ‘Mi tierra’, ganó el premio Monedita de Oro del Año 2017 en Radio Nacional del Perú.

“Nunca se me ocurrió escribir una canción en un ritmo específico. Compongo desde los 12 años, primero con unos amigos que hacían rock. Después canté en la escuela, fui a la universidad y estudiaba Administración de Empresas cuando conocí a Miguel [Fernández] y empezamos el proyecto de String Karma. Nosotros mismos hicimos el estudio, la mezcla”, cuenta.

–‘Cajamarquina’ fue el despegue de tu carrera.

–Esa canción tiene algo especial: no fue para una cajamarquina, sino para una argentina que le gustaba muchísimo mi tierra. Y todos los amigos que la conocimos la apodamos ‘cajamarquina’. Así nació.

–¿Cómo definimos el ritmo musical que haces?

–Es un estilo creado. Música nueva. Tiene algo de ‘cashua’, que es el carnaval con sentimiento cajamarquino. Es una fusión en la que también está el clarín cajamarquino, la guitarra eléctrica, los timbales, los teclados de la cumbia sureña… Quedó una mezcla perfecta, un estilo nuevo, que le ha gustado mucho a la gente y me encanta también.

–¿La aceptación se ha dado sobre todo entre los jóvenes? 

–Pegó primero entre los niños, que lo escuchaban en casa. De ahí, empezó a gustar entre los mayores. Fue un triunfo porque la gente joven ya no quiere escuchar la música tradicional. Con este proyecto hemos llegado a todos, sin importar edades ni estratos sociales.

–Tu voz tiene un aire a William Luna. ¿Él te influenció? 

–Es curioso, de pequeño he escuchado mucha música evangélica porque mis padres pertenecen a una iglesia. Vengo de escuchar mucho a Danilo Montero, a Jesús Adrián Romero, a Marcos Witt. Y cuando escuchaba música regional, a veces escucha a Los Reales de Cajamarca.

–¿Con Iskayaa continúas tocando sobre todo en el norte del país?  

–Hemos entrado sobre todo al sur del país. Porque las canciones que hemos plasmado en El Karma son más románticas y se compenetra con la gente del sur. A los del norte les gusta un poco más lo picaresco, lo bailable. Vamos a ir a Jauja, al Cusco, y tenemos una propuesta para llegar a Bolivia.

–La mayoría de los grupos terminan mal. Tu antiguo grupo sabía que querías hacer una carrera en solitario.

–Ellos lo tenían muy claro. Por eso, llamamos a algunos chicos que nos acompañaban a cantar ciertas canciones porque sabían que me iba a retirar. En el 2014, empecé el proyecto de la grabación de Iskayaa. Siempre conversamos con los String Karma. Queda la amistad.

–¿Se vuelve más exigente hacer un nuevo disco?

–Hay que estar innovando. Porque la música es innovar. Todos evolucionan, los tiempos cambian y siempre tratamos de sacar cosas nuevas para estar acorde con los nuevos sonidos, los nuevos ritmos y mantener al público.