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Año de la Universalización de la Salud
MIÉRCOLES 21

de octubre de 2020

ENFOQUE CORPORATIVO

La necesidad de subir la presión tributaria

En el Perú, la mejor presión data del 2012 con un eficiente 16.9% y los promedios anuales han sido de alrededor del 14%.

16/10/2020


Francisco Pantigoso

Catedrático de la Universidad del Pacífico y UPC


La ministra de Economía ha anunciado que se alistan medidas para subir la alicaída presión tributaria. Hay la confianza de que ello no sea por medio del vehículo más fácil, que es subir las tasas de los tributos. Como se sabe, la presión tributaria compara a todos los tributos recaudados en un país como un porcentaje de su PBI nacional. 

En el Perú, la mejor presión data del 2012 con un eficiente 16.9% y los promedios anuales han sido de alrededor del 14%. Este año, con la crisis de la pandemia, este ratio ha de ser claramente bajo. La presión promedio en América Latina es de 23% y en los países de la OCDE, 34% del PBI. Así, se hace necesario tomar en cuenta una serie de acciones correctivas, a fin de mejorar la presión tributaria, y entre ellas se sugiere:

–Simplificar los regímenes. En la actualidad coexisten cuatro de ellos, cuando se podría ser creativos y generar uno solo bajo, verbigracia, una escala progresivo-acumulativa, o generando créditos diferenciados según contribuyentes y sectores, o crear rentas presuntivas mínimas comparables al lucro real.

–Eliminar el devengo en el IGV, o hacerlo pagadero no mensual sino, por ejemplo, trimestral, para dar un plazo al cobro y no distorsionar su calidad de impuesto indirecto.

–Evitar con una mayor fiscalización la elusión fiscal, que no solo se da –como se piensa– en las grandes empresas, sino también en las pequeñas. Por ejemplo, hasta en el Nuevo RUS se intercalan las boletas de venta entre varias personas en connivencia para no salirse del régimen.

–Eliminar los beneficios fiscales no justificados, que solo favorecen a ciertos sectores.

–Generar una eficiencia en la administración para el cobro de deudas, considerando flexibilizaciones mayores para casos de fuerza mayor.

–Ser capaces de que tributen una mayor parte de las sobreganancias mineras en época de precios altos.

–Educar a los contribuyentes desde la etapa escolar, enseñando las ventajas del deber de contribuir y, en paralelo, el Estado debería demostrar la eficacia de su administración.

–Ser creativos en una necesaria reforma fiscal, planteada por un sólido equipo técnico, considerando, por ejemplo, que el saldo a favor del IR se devuelva al contribuyente, siempre condicionado a que se aplique en reinversiones y así se pueda reflotar una empresa.

Estas y otras ideas podrían ser motivo de una reingeniería tributaria, tanto en la conducta del contribuyente como del Estado, en una refundación del sistema fiscal, bajo nuevas normas y acciones de recaudación, teniendo en cuenta una relación jurídica que debe mantener la equidad y la justicia.