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PRIMER ESLABÓN DE JUSTICIA

Labor por la ciudadanía

La Prefectura de Lima tiene la misma edad que el Perú. En la actualidad, pese a las carencias, es la primera institución que responde a las demandas ciudadanas por garantías personales.

4/6/2018


José VadilloVila

jvadillo@editoraperu.com.pe


1.- La subprefectura de San Juan de Lurigancho recibe un promedio de 30 denuncias nuevas por día. El  local es alquilado y los expedientes se llenan a mano.  

El subprefecto, Alcides Andrade, comparte la oficina con nueve personas, entre ellas cuatro practicantes de Derecho. Se escuchan los casos, se constata si hay pruebas fehacientes para las denuncias, se programan las audiencias, y se dan las garantías personales, si es que lo ameritan. “Todo se hace a punta de voluntades, es un servicio ad honorem. Imagínense lo que es trabajar sin infraestructura ni presupuesto”, dice el subprefecto. Andrade se jubiló y se dijo: “Voy a servir a mi pueblo”. Ahora reparte su sueldo de subprefecto, de 2,200 soles, apoyando a sus practicantes con una propina para los pasajes, para el menú. Al término de sus servicios se les expide un cartón y gracias.

A veces viene a apoyar uno de los 18 tenientes gobernadores que hay en el distrito, el más populoso de Lima, de más de un millón de habitantes. Todos hacen una labor ad honorem. Los casos de las ocho comisarías del distrito se atienden en esta pequeña oficina. A ello se suma la labor en los simulacros de sismo, supervisar cómo trabajan Qaliwarma, Pensión 65, Cuna Más, los comedores populares, etcétera.

El 50% de los casos que llegan a la subprefectura de SJL es por casos de tráfico de terrenos; un 30%, por sicariato, y el 20%, por violencia familiar. Este último ha aumentado. Lo dicen los diarios.

“Los conflictos por sobreposición de terrenos se originan muchas veces por la presencia de malos dirigentes o funcionarios municipales. Ahí hacemos la mediación y se les invita a venir a la subprefectura”, dice Andrade, quien lamenta los malos policías, como en la comisaría de La Huayrona, que está en plena investigación por presunto involucramiento en un caso de extorsión.

2.- Cada una de las 43 subprefecturas de Lima tienen dinámicas diferentes. Todas trabajan con medidas preventivas o disuasivas, dando garantías personales. “Somos el primer eslabón de la justicia porque recibimos el primer campanazo cuando hay amenazas u hostigan a las personas”, resume el prefecto de Lima, Marcio Bendezú.

De los más de 20 casos que recibe a diario la subprefecta del Cercado, Rosa Fernández, las peticiones de garantías más cotidianas se relacionan con violencia familiar, por problemas solucionables. “No tenemos muchos casos de amenazas a la integridad física de las mujeres, como sí sucede en otras zonas de la ciudad”, dice.

Son conflictos que se pueden manejar y Fernández considera que un buen auxilio son los mecanismos de la conciliación, para que puedan llegar a buen puerto.

A falta de locales en sus jurisdicciones, en la Prefectura de Lima funcionan las subprefecturas de La Victoria, Lince y del Centro. Y los subprefectos no se dan abasto. El teniente gobernador Elías Chiang cuenta que personas capacitadas, como expolicías, dan apoyo para las audiencias.

José Castro lleva 25 años en la Prefectura y le preocupa las malas condiciones en las que deben atender al público, no solo por hacer las búsquedas manuales de la documentación, sino también por haber tenido baños malogrados por meses debido a la falta de presupuesto. El mueble de su oficina lo trajo de su casa y el respaldar perteneció a un sofá reciclado.

3.- El año pasado, el prefecto consiguió computadoras para las subprefecturas que aún vivían en la época de la máquina de escribir.

Ha conseguido “nuevos” muebles, que son donaciones de otras instituciones, y los llevará a un carpintero para arreglarlos y atender mejor al público de las subprefecturas. Su meta es contar este año con un sistema informático para que trabajen las 43 subprefecturas de Lima. Para atender las demandas de 10 millones de habitantes solo tienen una caja chica mensual de 2,000 soles.

“La Prefectura de Lima es una de las pocas instituciones bicentenarias, y comprendemos la austeridad que hay en el Estado. El general José de San Martín nombró al primer prefecto a los cinco días de proclamarse la independencia del Perú. Como dice el presidente Vizcarra, los 2,000 subprefectos y los más de 20,000 tenientes gobernadores debemos ser los ojos y oídos de todo el país”.

Por ello, y pese al poco presupuesto, en el 2017 la Prefectura resolvió 24,000 casos en toda Lima Metropolitana, el triple de lo logrado en el 2016 (8,600). La meta del 2018 es resolver 40,000 casos.

“Llegar a un acuerdo en los casos, mediante la visión social de la Prefectura, alivia al sistema judicial. Las personas que se sienten acosadas, hostigadas o amenazadas deben venir a las subprefecturas. De acuerdo con la gravedad, las atenderemos o las canalizaremos a las fiscalías o al Ministerio de la Mujer”, dice.

Bendezú también es prefecto de Lima Provincias, donde el tráfico de tierras ha aumentado en el Norte Chico. Hay que estar alertas.

Con miras al 2021

“Queremos llegar al 2021 como el gran solucionador de los problemas de la población. Ser la institución promotora de la paz. En el caso de Lima, conversamos porque queremos volver a otorgar como Prefectura las garantías a las marchas y a todos los eventos que hay en la ciudad, por medio de las 43 subprefecturas. En la actualidad, estos permisos los otorga la Dirección General de Gobierno Interior”. El prefecto Bendezú sugiere a los candidatos al sillón municipal incluir escuelas para padres entre sus medidas sociales, aprovechando las infraestructuras vacías de los colegios por las noches. “Ayudará mucho en la lucha contra la violencia”.

Dato

530   tenientes gobernadores y 43 subprefectos hay en Lima.

En el 2017, las subprefecturas resolvieron 24,000 casos y aliviaron la carga procesal al Poder Judicial.