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ENFOQUE

Las cosas raras del DRAE

La 23.ª edición del Diccionario de la Real Academia Española (DRAE, 2014) trajo como novedad la inclusión de 4,680 nuevas palabras, con lo que llegó a sumar un total de 93,111 entradas, incluyendo 19,000 americanismos.

9/6/2018


José Vargas Sifuentes

Periodista

Han transcurrido cerca de cuatro años desde entonces, y por lo visto hasta ahora ni siquiera los mismos españoles han aceptado las nuevas propuestas, dirigidas a enriquecer nuestro vocabulario.

La españolización de términos procedentes de otras lenguas no siempre ha sido aceptada al pie de la letra por los hispanohablantes, y aunque algunos los incluyeron en su léxico a regañadientes, otros simplemente los ignoraron.

Con la globalización que han alcanzado las redes sociales, la RAE decidió incluir en su léxico términos muy difundidos provenientes del inglés, pero españolizándolos, de tal forma que resultan inaceptables para la gran mayoría, y a la fecha son muy pocos los que los utilizan en sus escritos.

Muchas de las nuevas palabras no son fáciles de admitir, por lo que se ha preferido continuar utilizando las formas “antiguas” o “tradicionales“ como es el caso de la palabra whisky, que la RAE ha españolizado como güisqui, fórmula desestimada de plano.

Ad portas del próximo Mundial de Fútbol, la RAE ha incluido el término órsay, conversión de offside con el significado de ‘fuera de juego’, que todos conocemos como “posición adelantada”.

En la nueva camada de términos son numerosos los asociados a la tecnología, como son los casos de tableta, chat, gigabyte, hacker, hipervínculo, dron, intranet o wifi; y algunos más asociados a las redes sociales, como tuit o tuitear.

El término blog y sus derivados, bloguero, bloguear (ojo: no se le acepta como verbo) o “blogosfera” se han consolidado en español y por eso se recomienda escribirlos en redonda, sin comillas ni en cursivas.

Recientemente, según las redes sociales, la RAE ha aceptado nuevos términos como facebookear y su derivado facebookié en tiempo pasado; googlear (se pronuncia gugulear) y photoshopear, y se incluirían en la próxima edición del 2024.

Otras palabras que tampoco se aceptan en español son baipás (bypass), bluyín (blue jean), espray, esmog y jipismo (de hippie), entre otras.

En la edición que nos ocupa, el DRAE incluye la grafía original de varias palabras extranjeras, con la indicación de subrayarla en los escritos a mano, o en cursiva en los textos mecanografiados.

Son los casos de backstage, blazer, boom, carpaccio, coach, collage, hacker, hobby, lycra, quad, sex-appeal, sexy, sheriff, short, show, shuar, spa, watt, weber, western, windsurf o wind surf, windsurfing o wind surfing (no así de windsurfista).

Sus razones tendrán los lingüistas de la RAE para pretender imponer términos como los citados. Y sus razones tienen quienes no los aceptan.