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Año de la Universalización de la Salud
MARTES 2

de junio de 2020

APUNTES

Las mil y una cuarentenas

El primer aislamiento social como medida de prevención sanitaria apareció de manera oficial en 1374, en Italia, con el edicto de Reggio.

17/5/2020


Pablo La Madrid Vivar

Docente de la Universidad Nacional Daniel Alcides Carrión - Perú

Víctor Hugo en su magnífica obra los Miserables nos cuenta -en los inicios de la novela-  que monseñor Bienvenu Myriel después de haber visitado el hospital de Digne, donde observó que las camas de los 26 enfermos estaban pegadas unas a otras y que la sala de los enfermos parecía una cárcel donde el aire se renovaba difícilmente, invita al director del hospital a su casa, quien manifiesta al obispo: “En tiempo de epidemia, este año hemos tenido el tifus y hace dos años una fiebre militar; se juntan hasta cien enfermos aveces y nos sabemos qué hacer”. Monseñor Myriel, le responde: “En el hospital hay veintiséis personas en cinco o seis pequeñas habitaciones. Nosotros aquí(el obispo se refería a su comedor) somos tres, y tenemos sitio para sesenta”.Los 26 enfermos al día siguiente se instalaban en el palacio del obispo Bienvenu Myriel. Este pasaje de la novela, que fue publicada en 1862, no tendría nada de inusual de no ser por la semejanza con la coyuntura actual por la pandemia del covid-19. Los 26 enfermos son reclutados en el hospital para recuperarse y posiblemente para no contagiar a los demás, tal como hoy los peruanos lo venimos haciendo, encerrados en nuestros hogares para no contagiarnos y quizá no contagiar el coronavirus.

Giovanni Boccaccio en la segunda mitad del siglo XIV, en su libro el Decamerón, narra cómo siete damas, liderada por Pampinea, y tres mozos se alejan de la pestilencia que ya ha causado más de cien mil muertos en Florencia, llegan a una colina a dos millas de Florencia en donde para pasar el tiempo comienzan a contar cuentos a lo largo de toda la cuarentena auto impuesta, por las damas y mozos, para salvar sus vidas de la peste negra.

El escritor norteamericano Nathaniel Hawthorne tiene entre sus creaciones un cuento hermosísimo: Wakefield. El argumento nos conduce al señor Wakefield que después de 10 años de casado decide un día, sin motivo alguno, ausentase de su casa. Previamente había alquilado un cuarto en un hotel cerca de su hogar, no comunica a su esposa adonde va. Se instala en la habitación alquilada y en ella vive durante 20 años sin decidirse a retornar a su hogar, hasta que una noche de otoño se detiene cerca de su casa y observa a través de las ventanas a su esposa, que era considerada viuda; y decide volver a su hogar. Este cuento nos muestra una cuarentena propia, los motivos le pertenecen solo a Wakefield.

Según el doctor Bennet Dowler, la cuarentena se dio en la Edad Media en 1485, probablemente por imitación de la historia bíblica de la inundación de la tierra por 40 días. En 1496, el Senado francés ordenó que ningún enfermo de sífilis saliera de su casa bajo pena de ser ahorcado. Los marineros cuando llegaban de tierras lejanas y traían enfermedades extrañas tenían que guardar cuarentena en las embarcaciones. Lo mismo ocurrió con los leprosos, que fueron aislados en lugares fuera de las poblaciones y en los famosos hospitales de San Lázaro, conocido como lazareto,lugar en la que los enfermos contagiosos pasaban su encierro. Asimismo, no debemos olvidar que el primer aislamiento social como medida de prevención sanitaria apareció de manera oficial en 1374, en Italia, con el edicto de Reggio, pero siglos antes ya la cuarentena era una práctica humana. El sentido común de los hombres imperó ante las pestes inexplicables que traían algunos hombres de vuelta de sus actividades cinegéticas y los apartaban del resto del grupo, incluso los dejaban morir abandonados a su suerte.

Estos y otros acontecimientos deben impulsar a la escuela a explicar a los estudiantes las bondades y los excesos de la cuarentena. La escuela debería reflexionar al respecto, porque estamos convencidos que vendrán muchas cuarentenas más. 

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