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Año del diálogo y la reconciliación nacional
SÁBADO 21

de julio de 2018

ENFOQUE

Las niñas y las adolescentes son mujeres también

El Día Internacional de la Mujer es probablemente una de las fechas de mayor conmemoración en el mundo. Es el día en que se celebra la participación política de la mujer y su lucha por la igualdad de derechos y su autonomía. Y Perú no es la excepción.

9/3/2018


MariaLuisa Fornara

Representante de Unicef en el Perú

En todos los rincones del país se ha celebrado este 8 de marzo de las más diversas formas. El Estado, la sociedad civil, y particularmente las organizaciones de mujeres, celebran este día con espíritu de reflexión y análisis de los desafíos pendientes. Cabe, sin embargo, preguntarse cómo viven esas mujeres en situación de doble desventaja por ser mujeres-niñas o adolescentes, probablemente indígenas, y en situación de pobreza.

Hace poco preguntaba a niñas y adolescentes de diversas regiones del país sobre sus sueños. Fabiola (12) rápidamente respondió que quería crecer en un país que la respete y la valore, María (15) comentó que quería ser profesional, mientras Marleny, de tan solo 6 años, revoloteaba traviesamente queriendo jugar y aprender de los más grandes.

El Perú es un país rico y diverso donde niños y niñas no tienen las mismas oportunidades. Siete de cada diez denuncias sobre violencia a menores de edad afectan a niñas y adolescentes mujeres, mientras que solo el 50% de las adolescentes mujeres que viven en zonas rurales culminan oportunamente la secundaria.

Así también, vemos cómo las noticias informan constantemente sobre casos de violencia sexual, particularmente contra niñas y adolescentes. Como nefasto resultado, cada día, cuatro niñas de entre 9 y 13 años son madres a una edad en la que deberían jugar y continuar en la escuela.

Unicef, en su informe Progreso para la infancia sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), sostiene que 150 millones de niñas en el mundo se casarán antes de la mayoría de edad. El mismo informe señala que muchos países deberán hacer esfuerzos adicionales de inversión en políticas de salud, educación, protección contra la violencia y la explotación, seguridad e igualdad de oportunidades.

Este 8 de marzo nos hizo recordar que niñas y niños deben acceder a los mismos recursos, a iguales oportunidades y a la misma protección. Mirar las relaciones personales, familiares y sociales sin estereotipos es un buen primer paso para comprender que el mundo requiere mujeres y hombres, niñas y niños con iguales oportunidades de desarrollo.

Felizmente cada vez más los gobiernos, las entidades del sector privado y la sociedad civil reconocen que los pueblos no pueden progresar si la mitad de la humanidad se queda atrás. Preguntarnos qué debemos hacer para contribuir a una mayor equidad entre niñas y niños es un imperativo ético que debemos abrazar.