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APROXIMACIONES

Las personas y las máscaras

La personalidad es un concepto empleado para referirnos al conjunto distinguible de nuestros rasgos mentales y comportamentales que suelen ser constantes y, por eso, nos caracterizan, haciéndonos distintos de los demás. Es interesante que el concepto personalidad esté emparentado con la palabra ‘persona’ y esta provenga, a su vez, del latín persona, que significa máscara de actor, personaje teatral; como si algo de inauténtico lleve el término personalidad en sí mismo.

11/1/2019


Manuel Arboccó

Psicoterapeuta–Profesor Universitario

Actuar, fingir, representar papeles es, pues, una parte de la personalidad: mostramos algo a los demás, es nuestro lado exterior. Pero la personalidad también abarca un lado privado, nuestra interioridad, nuestros secretos, conductas privadas y fantasías, que solo compartimos con muy pocos, contados con los dedos de la mano. De pronto, en algunas personas hay una mayor coherencia entre el mundo interno, el más privado y personal, y el mundo externo, el social y el de las apariencias.

En una entrevista realizada por César Calvo a Julio Ramón Ribeyro a inicios de la década de 1970, este último comentaba: “Creo que en todo el mundo hay varias personas o varias personalidades. A través de la vida, una de ellas termina por imponerse a las otras, las regresa al silencio, las domina. Y solo en momentos excepcionales, de gran peligro o de gran pasión, alguna de ellas logra suplantar a la principal. En mi caso coexisten varias, con igual vehemencia. Por un lado, existe el escritor; por otro lado, el bohemio; por otro lado, el hombre de su casa, el padre de familia que no es escritor ni bohemio. Y el niño de 7 años que corría frente al mar y se iba a escuchar audiciones en Radio Miraflores. Y también una especie de aventurero frustrado, de viajero que ya no viaja, de seductor que ya no seduce”. Ahora bien, más que varias personalidades existen personalidades más complejas, polifacéticas, de muchas experiencias y que se van desarrollando de a pocos con esas vivencias que nos marcan. El hombre no es un ser que se defina tan rápido, existencialmente vamos siendo mientras vamos viviendo y nos vamos construyendo.

En su artículo dedicado a Manuel González Prada, titulado ‘El encierro de don Manuel’, Marco Aurelio Denegri lo recordaba cuando este se preguntó si existe la identidad individual; y dice González Prada: “¿Identidad del individuo? Quimera: no poseemos un alma única, sino una serie de almas; no somos un hombre idéntico, sino muchos hombres sucesivos. En lo profundo de nuestro ser hemos visto nacer y morir muchas personalidades, todos representamos una larga cadena de individuos diversos y aún contradictorios”. Y Marlon Brando, en una entrevista con Lawrence Grobel, allá por los años 70, decía: “Existe una gran preocupación por la interpretación, que para mí no tiene ningún sentido. Todos somos actores, nos pasamos el día entero interpretando. Todos hemos pasado por momentos en que pensamos algo y sentimos algo y no lo mostramos. Eso es interpretar”.