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Año de la Universalización de la Salud
MARTES 2

de junio de 2020

PERSPECTIVAS

Lecciones de un impacto positivo

El crecimiento económico siempre ha sido incentivo para que las políticas públicas de un país no apuesten por la descarbonización de su economía, lo que siempre ha generado un desbalance en la regulación ambiental.

13/5/2020


Jessica Obeso Cuadra

Docente de derecho de la Universidad Wiener


La paralización de las actividades económicas motivadas por la pandemia del covid-19 tenemos que verla como una oportunidad para implementar estrategias de un crecimiento económico sin perjudicar el ambiente, promoviendo así el ahorro energético y la eficiencia de los procesos productivos, pero siempre apostando por energías renovables, que además de ser más económica son las menos contaminante.

Esta crisis de salud pública representa una oportunidad para reinventar nuestra economía y darle un enfoque circular. De esa manera estaremos evitando el agotamiento de los recursos naturales, impulsando y promoviendo buenas prácticas ambientales, tales como el reuso y el reciclaje. También podremos minimizar el consumo de los combustibles fósiles, como el carbón y el petróleo, y migrar al uso de energías renovables, pero claro, siempre conscientes de que se necesita un apoyo permanente del Estado y de sus políticas de incentivos para poder lograr el objetivo: la disminución de emisiones de gases de efecto invernadero y aumentar la calidad de vida de los peruanos.

La transformación del sistema económico con caracteres de sostenibilidad no es una tarea sencilla y sobra decir que generará un impacto en los diversos sectores. Aunque en algo hemos avanzado. Por ejemplo, ahora vemos a sectores dependientes de tecnologías contaminantes como el minero, energético e hidrocarburos desarrollando prácticas enfocadas a reducir la generación de gases de efecto invernadero (el Perú representa menos del 1% de las emisiones mundiales, pero se han incrementado en un 40% en los últimos 15 años), generando la disminución de su huella de carbono y aplicando medidas para reducir su huella hídrica. Entonces podemos decir que sí es viable aplicar políticas empresariales congruentes con el desarrollo sostenible.

No podemos decir que el covid-19 haya generado un impacto positivo en el medioambiente, porque el verdadero cambio lo hicimos nosotros con las medidas tomadas para hacerle frente. En este punto radica el aprendizaje y oportunidad que debemos asumir como sociedad, para desarrollar un verdadero cambio en nuestras actividades económicas, que obviamente deben seguir con una regulación apropiada y que garantice el crecimiento económico. Ya es hora de cambiar esa relación y volverla más responsable. Las decisiones provienen del Estado, como encargado de garantizar el derecho fundamental que tenemos todos: vivir en un ambiente saludable y equilibrado.