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PROMOCIÓN VECINAL DEL LIBRO.

Lectura sobre ruedas

San Isidro es un distrito abanderado de la promoción de la lectura. Dinamiza la industria editorial, difunde la lectura entre vecinos y escolares y promueve a autores nacionales. Ahora presenta la “BiblioBici” en los parques.

8/1/2018


José Vadillo Vila

jvadillo@editoraperu.com.pe

Una bicicleta rueda y muestra nuevos mundos. Monstruos y héroes de papel; sueños y angustias. En la historia latinoamericana de la promoción de la lectura, todo sirve para tan noble fin. Burros y otros perisodáctilos; autos, triciclos y demás medios de transporte han prestado sus lomos y sus latas como llamativos libreros donde mostrar amigables títulos. Todo sea por ganar adeptos a la religión de la lectura.

Un ejemplo es la “Biblioteca Ambulante María Rostworowski”, que el año pasado lanzó la señora Pilar Mujica. La dama se bastó de un carrito de compras para recorrer cada sábado por la tarde el malecón de Miraflores, para prestar libros a cualquier transeúnte que lo solicite.

Por las áreas verdes

Esta semana, otra rodante iniciativa por la lectura sale a las calles para ganarle la carrera a la ignorancia. Una “BiblioBici” de tres ruedas y docenas de libros visitará los parques del distrito de San Isidro, en busca de nuevos lectores.

Todas las tardes, llegará a los parques sanisidrinos para prestar libros a sus vecinos y visitantes. En el caso de préstamo a domicilio, bastará que el vecino presente el DNI, llene una ficha y el libro podrá quedar en casa durante un mes.

Esta breve biblioteca rodante es parte del Plan Lector Municipal San Isidro LEE, que opera desde 2015, y tiene varios ejes: imprimir una colección de libros con alguna editorial del distrito; distribuir gratuitamente ejemplares entre los vecinos mediante “puntos de préstamos” (incluida la biblioteca municipal en el parque El Olivar), las “casas de encuentro vecinal” y la librería Sur; y promover la lectura de los autores peruanos.

Leer y devolver

“La devolución de los libros es voluntaria. Es un tema cívico”, explica Soledad Cunliffe, gerente de Cultura de San Isidro. El volumen que retorna es entregado a los 19 colegios del distrito (solo dos son públicos). Los libros se donan con la meta que un salón completo pueda hacer uso en clase con estos libros. “Nuestra idea es generar una comunidad lectora y que en un momento los colegios del distrito puedan leer lo mismo”, dice.

Con base en los libros, desarrollan actividades pedagógicas como “Haz tu carátula”, enfocada en los niños más pequeños. También, a partir de los libros, han realizado un concurso de cuentos para los niños y un concurso de cortometrajes con filmados en teléfonos celulares, para incentivar la lectura entre los adolescentes. No solo se busca que lean al interior de los colegios, sino que también se relacionen con escolares de otros centros por intermedio de concursos intercolegios.

“Buscamos que salgan de la burbuja de su comunidad. Los niños (sanisidrinos) de hoy no tienen mucha actividad de calle. Es una de las razones por las que hacemos actividades al aire libre”, dice Cunliffe.

Dinamizar la industria

Desde que San Isidro lanzó su plan de lectura, ya editó 10 títulos (cuatro se imprimieron en 2017), con libros tanto para adultos, familiares e infantiles. La edición de libros de literatura infantil ha permitido trabajar con los más de 20 nidos que hay en la jurisdicción.

“Todos los libros de autores peruanos, porque el interés también es que los peruanos consuman lo peruano”. En la lista de los narradores editados por la comuna figuran Alfredo Bryce Echenique, Alonso Cueto, Fernando Iwasaki, José de Piérola, Javier Arévalo, entre otros.

Cunliffe lamenta que la Municipalidad Metropolitana de Lima carezca de un plan orgánico a escala ciudad para la lectura. Por ello, el distrito trabaja su plan de lectura con el Ministerio de Cultura. Es un momento oportuno de dinamizar las políticas por la lectura, opina, ya que hoy los padres de distintas condiciones sociales están preocupados en dar a sus niños experiencias culturales en lectura y teatro.

Que vuelva la Meta 27

Un dinamizador importante que lanzaron en el 2015 el Mincul y la Biblioteca Nacional del Perú fue el proyecto Meta 27: “Desarrollo de un Plan Municipal del Libro y la Lectura 2016-2021 y su aprobación mediante una ordenanza municipal”, que encontró respuestas en más de medio centenar de comunas de todo el país.

Para San Isidro, lo ideal sería que se retome este plan de incentivos económicos para motivar a más distritos a llegar a metas sobre la promoción de la lectura.

Industrias locales

Una de las propuestas del Mincul fue que la comuna también fomente la industria editorial local. Y ya trabajaron con sellos como Alfaguara, Planeta, Peisa y SM.

La gerente considera que la inversión en producción editorial no es “demasiada”, pero comprende que cada municipalidad tiene sus prioridades particulares, mientras distritos como San Isidro, ya posee una gran biblioteca desde hace más de 40 años y su prioridad del Plan del Libro no es la infraestructura, a diferencia de distritos que recién están enfocados en armar su biblioteca, otras apuestan por las ferias del libro. “Es el único distrito que cuenta con este plan de libro gratuito al vecino y este sistema. Hay libertad de que cada municipalidad haga el Plan del Libro que va mejor con su población”.

Comunidad lectora

Un título como Los árboles cantan en San Isidro, además de promover la lectura ha fomentado que los niños conozcan los árboles y las aves de su jurisdicción. Con el libro, se dinamizaron actividades alrededor ecológicas, como descubrir las especies del parque El Olivar, mediante el avistamiento de aves y la búsqueda de los 30 tipos de árboles que salvaguarda el distrito

Tienen talleres de lectura dos veces por semana y han empezado a trabajar dinámicas de lectura con el Centro de Adulto Mayor (CAM), involucrando sobre todo a las mujeres.

Fuera de su jurisdicción, ha donado ejemplares de su colección San Isidro LEE a centros educativos de la sierra sur y a diversos municipios de Lima. También llevaron 300 ejemplares de La batalla del pasado, selección de textos de Alonso Cueto a la biblioteca del penal de Piedras Gordas, como parte del programa “La Libertad de la Palabra”, del Ministerio de Cultura, que promueve la lectura en penales del Inpe.