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Lima, día 1

Entre visitas a la playa, los parques o los baños de florecimiento, los limeños aprovecharon el feriado por el primer día del 2019.

2/1/2019


Se llama Kallens y es el primer niño que nació el día 1 del 2019. Con 3,470 gramos de peso, Kallens Adriano nació a las 01:33 horas en el Instituto Nacional Materno Perinatal (INMP), que todos aún llamamos Maternidad de Lima. 

Entre las 0:00 y 7:00 horas de ayer, en el histórico nosocomio capitalino de las parturientas se atendieron 12 partos (9 por parto normal y 3, por cesárea). A las 02:34 horas Kelsey, de 3,160 gramos, dio su primer berrido; nueve minutos después nacieron en ambientes paralelos Hanna Victoria y Alexander Víctor.

A la misma hora, en todo el Centro de Lima, se desplegaba un gran operativo de limpieza a cargo de 170 trabajadores de la comuna para que las principales calles de la capital tengan un rostro decente para el año que se inicia. Justo ayer, los 48 alcaldes municipales y distritales de Lima y el Callao se estrenaron en sus cargos.

Baños para florecer

El día 1, la ciudad se levantó tarde, con la resaca de lo vivido y lo bebido. Pero a las seis de la mañana, los “yatiris” de la XIX Feria de los Deseos de Lidia Cortez ya estaban en pie, atendiendo en el Campo de Marte, área verde que debió de cambiar de nombre porque en su puerta de la avenida de la Peruanidad albergaba a otra feria de artesanía, de los deseos y misterios. Una doble oferta mística con baños de florecimiento, lecturas de hojas de coca, pagos a la tierra, diagnóstico con cuy negro y mucho público.

“No sé si es casualidad o realidad, pero desde que hace cuatro años vengo, el dinero crece”, asegura el comerciante Ernesto Flores. Cada año lleva un atado de billetes de fantasía que le bañan en flores amarillas y él guarda celosamente en su repisa. Y el dinero en su billetera se multiplica en el año, lo juró por su familia. Los esposos Javier y Jenny vienen anualmente a leerse la hoja de coca. Es su tradición. ”¡Te voy a fumar todos los días!”, le grita con amor una señora al ekeko gigante al cual arrojan a sus pies billetes sin valor monetario y en ellos van los deseos de florecer dinero en sus bolsillos los próximos 364 días.

Los Pérez son una pareja joven y desde que hace seis años se convirtieron en padres, el 1 de enero ya no es un juergón, sino pasar un día en familia. Llegaron desde La Victoria para que su hija pinte y pasee en las bicicletas que alquilan en el Campo de Marte, aprovechando una de las pocas áreas verdes de la ciudad; ¡es un problema! y dicen que debe enfrentar el nuevo alcalde de Lima: más áreas verdes y espacios para las familias.

Chapuzón playero

El día 1 empezó con un chapuzón. Otros miles de limeños –los que no pudieron trasladarse a las playas fuera de la urbe– aprovecharon el día de solaz para darse un baño, aquicito nomás, en las trinomio de playas de Las Sombrillas, Agua Dulce, Pescadores en Chorrillos, aprovechando el servicio especial del Metropolitano, que a una tarifa de 50 céntimos trasladaba a las familias desde la estación Matellini.

En el mare nostrum se confundían ofertantes de fotografías al paso, paseos en bote y de alquiler de carpas. Los smartphones multiplicaban los selfis felices y eran dadivosos en canciones de Daniela Darcourt y Josimar y su Yambú, artistas que fueron coreados “en vivo” en Lima Norte –en Puente Piedra, Comas–, donde animaron conciertos en locales con piscinas.

En algunos sectores de las playas de la Costa Verde, los heladeros tenían que empujar su oferta por la orilla para transitar. El problema fue el gran tráfico vehicular, sobre todo en las vías de norte a sur, tal como había sucedido una semana antes, el 25 de diciembre, aprovechando el feriado.

Los activistas de Cero Plásticos Playas Limpias Perú aprovecharon el día de playita para distribuir lentes 4D para concientizar a los bañistas a dejar las playas limpias al marcharse y reducir el exceso de bolsas plásticas en las compras cotidianas.

A propósito del Metropolitano, ayer se notó la ausencia de las unidades, por lo cual los buses iban en modo sardina. Si bien el Día 1 no hubo tráfico, se vieron muchos policías, mientras los manifestantes y agrupaciones que por segundo día condenaban la destitución de los fiscales Pérez y Vela, y tenían hacia la noche su epicentro en la plaza San Martín para pedir la restitución.

Como si fueran feligreses que asisten a una iglesia, otras familias esperaron el almuerzo en familia y enfilaron con la abuelita en silla de ruedas o la tropa de primos al Parque de la Reserva para gozar de los espectáculos de luces y, si se puede, mami, mojarse en medio de esas luces cambiantes. Feliz año. 

(José Vadillo Vila)