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VIERNES 6

de diciembre de 2019

APUNTES

Los bordones en la marinera de Lima

Vicente Vásquez plasma lo que hoy todos conocen como bordones propiamente dichos en la marinera de Lima.

3/11/2019


sergio salas

Abogado, músico criollo

la marinera de Lima es un género musical muy antiguo. Se cultiva hace más de 100 años (y en los registros más antiguos superan los 150 años). Pero en registros sonoros, lo más antiguo que poseemos son las grabaciones realizadas por el dúo Montes y Manrique para el sello Columbia en 1911. Antes de ellos tenemos partituras (El Álbum Sud-Americano, por ejemplo) y algunas imágenes, como en las acuarelas de Pancho Fierro. 

En estas se pueden apreciar a las parejas bailando lo que presumiblemente sería una marinera (o zamacueca en aquella época). Curiosamente, en el cuadro se aprecia que el músico que acompaña toca un arpa, lo que nos lleva a pensar que este instrumento se usaba para interpretar este género. Pero, a ciencia cierta, el primer registro sonoro, como ya se dijo, es de 1911. Y ¿qué encontramos en estas grabaciones? En principio se escuchan algunos primeros compases que hacen una introducción sincopada con notas agudas en la guitarra. Muy básica, pero existe. Pero después esa misma frase de notas se repite ahora en las notas graves. Y a todo esto, ¿qué son los bordones? 

Los bordones son las notas graves que se obtienen de la guitarra, ejecutadas dentro de un compás de tiempo. Estos pueden ser aplicados en cualquier género de la canción criolla, pero se ha destacado su uso en la marinera de Lima, aceptándose como introducción de la canción.

¿Podemos llamar a estas notas graves ejecutadas por Montes y Manrique “bordones”? Yo creo que sí. Podríamos pensar que es algo muy rudimentario, lo que me lleva a una primera hipótesis: los bordones se emplean desde antes de 1911, y muy probablemente el arpa haya sido el instrumento que dio la pauta, para que después la guitarra ocupe el lugar preponderante.

Después de estas grabaciones, existen muy pocos registros de música peruana. La RCA Víctor grabó en 1913, y de ahí, hasta hoy, no conozco otro registro amplio de marineras de Lima hasta 1928, cuando los hermanos Ascuez graban junto con Alejandro Sáez varias marineras. Pero, desde 1911 a 1928, han pasado 17 años, y en ese tiempo, necesariamente, las cosas cambian. Y lo primero que escuchamos es que ahora se ha incorporado para las marineras de Lima otro instrumento: el piano.

El piano, por su misma naturaleza, permite hacer otro tipo de “adornos” diferentes a los que se logran con una guitarra. Sin embargo –es una opinión personal–, estos adornos generados por el toque de teclas sucesivas en un corto espacio de tiempo incentivan a los guitarristas a tratar de lograr lo mismo, o algo similar en la guitarra.

Hacia la década del 50 los que dominaban el género eran los Ascuez, Manuel Quintana y Luciano Huambachano, a inquietud del Dr. José Durand, graban una serie de marineras y resbalosas que quedaron como un valioso documento. En esta grabación ya se aprecia que las inquietudes que los instrumentistas habían tenido en 1928 habían evolucionado. Huambachano, quien toca la guitarra, propone sus introducciones con notas graves a las marineras de Lima. Pero ojo, todavía siguen sonando también notas agudas.

Creo, sin temor a equivocarme –y si lo hago, ofrezco las disculpas del caso– que fue Vicente Vásquez, un prodigio de la guitarra, quien perfeccionó todo aquello que desde 1911 ya se venía gestando. Vicente plasma lo que hoy todos conocen como bordones propiamente dichos en la marinera de Lima, con tal categoría que todos los guitarristas buenos a los que he conocido me dicen lo mismo.

Lo que viene después tiene como base la propuesta de Vicente Vásquez. Tanto es así que en el siguiente documento que se graba, ya en la década del 70, La marinera limeña es así…, todas las introducciones son bordones.

Hoy por hoy, pareciera que se ha institucionalizado que las marineras de Lima empiecen con bordones en su introducción. Particularmente, creo que los bordones “llenan” más los compases, pero es fundamental que estos tengan el “sabor”. Conseguir ello es lo más difícil, y hace que, para los más exigentes, no cualquier llamada sea digna de ser aplaudida. Por ello, y como incentivo para los interesados en este bello arte, sugiero dar un repaso auditivo por los archivos sonoros descritos, y experimenten con sus sentidos la evolución de eso que hoy llamamos bordón.

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