Tipo de cambio:

Compra: 3.354

Venta: 3.355


Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
SÁBADO 19

de octubre de 2019

NOSTALGIAS

Los buenos (y malos) padres de la pantalla

16/6/2019


Javier Alejandro Ramos

Periodista


¿Qué tienen en común el bondadoso colono Charles Ingalls y el tenebroso Darth Vader? ¿En qué se parecen el hombre que lucha en un juzgado por la custodia de su hijo, encarnado por Dustin Hoffman en Kramer vs. Kramer, con el capo mafioso que interpreta Marlon Brando en El Padrino? Todos ellos son papás. El cine y la televisión nos han presentado durante décadas a todo tipo de progenitores, desde los más amorosos y entrañables hasta los más desalmados y despreciables. Al celebrarse hoy el Día del Padre, los recordamos.Al igual que con las madres, el sétimo arte ha diseccionado el estatus del padre, y nos muestra permanentemente ejemplos de aquellos para los que la familia es lo primero, como a los otros, capaces de destruir la célula base de la sociedad, incluyendo a sus propios hijos. Gracias a la pantalla apreciamos a los papás que buscan, aun con errores, acercarse a la perfección, como a aquellos que están más allá de cualquier redención.

Entre los primeros han quedado grabadas en nuestras retinas el obrero subempleado que secuestra un hospital para conseguir que su hijo entre en la lista de donantes para un trasplante de corazón, compuesto por Denzel Washington en John Q, así como el recto abogado que deja lecciones imperecederas a su pequeña hija, en una emotiva actuación de Gregory Peck para la cinta Matar a un ruiseñor.

Como ejemplo de los segundos, son inolvidables los personajes a los que dieron vida Jack Nicholson en la cinta de terror El resplandor, el repelente Rodney Dangerfield en Asesinos por naturaleza, o ya en el terreno fantástico, el megalómano por excelencia, Thanos, que en la saga de Marvel Los Vengadores convierte a sus hijas adoptivas en asesinas y enemigas entre sí.

Como el jefe de la familia Ingalls, en la televisión, hubo otro progenitor entrañable, allá en los 60, el Robert Young de Papá lo sabe todo (un émulo de los personajes de Spencer Tracy en Adivina quién viene a cenar o El padre de la novia). Con algunas similitudes, en los 80, Dick van Patten bregaba por dar el buen ejemplo a su larga prole en Ocho son suficientes.

Y es que las relaciones entre padres e hijos no siempre han sido ni serán una postal de unión. Las hay tiernas como tensas, para todos los gustos, como el Clint Eastwood de Gran Torino o La mula, el Robert de Niro de Cartas a mi padre o Todos están bien, el Mel Gibson de El rescate o El patriota, el Liam Neeson capaz de todo en la saga de Búsqueda implacable o Venganza bajo cero, el Henry Fonda de El estanque dorado, el Will Smith de En busca de la felicidad, el Jon Voight de El campeón, el Sean Penn de Yo soy Sam, el Eugenio Derbez de No se aceptan devoluciones, hasta los eternos Chaplin en El chico o Roberto Begnini en La vida es bella, entre otros.