Tipo de cambio:

Compra: 3.590

Venta: 3.592


Año de la Universalización de la Salud
DOMINGO 27

de setiembre de 2020

PRECISIONES

Los fondos editoriales universitarios

Debe ser política institucional dar recursos suficientes para garantizar una producción bibliográfica amplia e intensa.

13/9/2020


Rubén Quiroz Ávila

Presidente de la Sociedad Peruana de Filosofía


“La Universidad es lo que publica”, rezaba un antiguo lema del Fondo Editorial de la UNMSM. El tiempo ha ratificado esa ruta necesaria de toda institución que se precie de ser un centro de producción y visibilización del conocimiento. Esos espacios institucionales donde se trabaja para que la sabiduría adopte un formato de libro son, sin dudarlo, valiosas maneras de mostrar el poder de la cultura. A diferencia de las editoriales estrictamente comerciales, los fondos editoriales universitarios se enfocan en la línea de libros científicos y de difusión cultural. Por ello, debe ser política institucional dar recursos suficientes a los fondos editoriales para garantizar una producción bibliográfica amplia e intensa. Por supuesto, se debe exigir metodologías adecuadas de gestión para el retorno de los recursos dados. Hacerlo sostenible precisa de una eficaz y eficiente administración. Además, en todos los casos, siempre hay que rendir cuentas. Cualquier paternalismo es contraproducente.

Es tan importante su existencia que conservan el capital simbólico de la academia y la compleja vida epistémica de la comunidad universitaria. Son santuarios que se resisten a las tentaciones más excesivas del mercado de temas y autores. Pero los resultados nacionales en cuanto a producción total, a la fecha, son todavía un desafío respecto de cantidad y calidad. Además, no todas las universidades peruanas tienen fondos de producción editorial. Deberían tenerlas. La presencia de un centro de gestión y desarrollo de libros es un indicador de que la institución interioriza una de las funciones más maravillosas de la universidad: construir conocimiento y difundirlo. Al mismo tiempo, es necesaria la transformación al ser una unidad proactiva en la cadena de transmisión cultural. Ya todo debería incluir sistemas digitales para facilitar al lector su acceso y compra. Y salir en busca de lectores cada vez más habituados al consumo de información en los diferentes soportes de pantalla. Es decir, libros digitales. Pero no cualquier libro digital.

El falso dilema que oponía los libros en versión digital y el libro físico ha quedado totalmente superado. Lo que importa es la lectura. No obstante, la experiencia por más que quiera ser la misma, en realidad es distinta. Es muy limitado asumir que la versión digital sea solo una traslación maniobrable según el artefacto. Como si la diagramación del texto solo habría que copiarla al nuevo soporte. Más bien se requiere entender que el usuario contemporáneo necesita ampliar su experiencia de lectura de otra manera. Por lo tanto, el diseño para un lector de libros digitales tiene que ser marcadamente distinto. Entiéndase que la experiencia lectora es más interactiva y con adicionales suficientes que hagan incomparable al libro digital de su versión física.

De ese modo puede incrementarse el espléndido corpus bibliográfico producido por las mejores universidades peruanas con dinámicos fondos editoriales, como San Marcos, PUCP, Pacífico, Científica del Sur, UNSA, UNI o la Universidad Nacional del Altiplano.

El Diario Oficial El Peruano no se solidariza necesariamente con las opiniones vertidas en esta sección. Los artículos firmados son responsabilidad de sus autores.