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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
DOMINGO 22

de setiembre de 2019

EXPERIENCIAS

Los haters

Felipe y Chabuca son referentes hoy para miles de personas, mientras que a sus detractores el gran público ni los recuerda.

25/8/2019


Sergio Salas

Abogado, músico criollo

La palabra inglesa hate en castellano significa “odiar”. Desde hace años el término haters se utiliza para identificar a las personas que critican de forma poco objetiva el trabajo que alguien realiza. Tenemos haters en todos lados, pero hoy trataré de hablar de los que abundan en nuestro medio musical.

No todo es color de rosa en esta industria. Si bien el cariño del público y el reconocimiento son halagadores, también hay quienes siempre tendrán esa mala onda contra el trabajo que uno desarrolla. Tal vez por envidia, por ignorancia o tal vez porque no quieren que nadie más destaque y les haga sombra. Lo cierto es que cualquier persona que se decida a hacer algo siempre tendrá opositores, y esto es algo que no nos debe desanimar. Y en estas líneas me dirijo sobre todo a la gente joven que recién empieza en el camino del arte. He conocido casos de talentos prometedores que por algunos comentarios malintencionados se han desanimado de seguir desarrollando su trabajo. A ustedes, jóvenes lectores, no dejen que nadie les quite la ilusión de soñar. Que nadie los convenza de que algo no se puede hacer, ya que, en mi experiencia les digo que todo se puede lograr con trabajo serio y disciplinado.

Pero regresemos a nuestro ambiente, y veamos cómo no solo personas del público critican malintencionadamente el trabajo de un artista, sino que además algunos artistas hablan mal de sus compañeros. Por supuesto que no son todos, pero existen. Centrémonos ahora en la música criolla, el género que yo practico. La música criolla es un género que actualmente es minoría. No estoy diciendo nada que no se sepa. La pregunta es: ¿qué hemos hecho los criollos “colectivamente” para dejar de ser minoría y transformar nuestro género a un nivel de masas? La respuesta se las dejo a ustedes. Sin embargo, quiero incidir en que, siendo un género de minorías, sus actores (músicos, cantantes, autores, compositores, productores, etcétera) deberíamos estar unidos con el fin de que colectivamente podamos hacer más para llevar el criollismo a otro nivel.

Hace unas semanas me entrevistaron en un canal de televisión para que diera mi opinión sobre el vals ‘Contigo Perú’, de Augusto Polo Campos, y en esa entrevista dije que la letra de Polo es lo que todos quisiéramos, ser un pueblo verdaderamente unido, que no existan diferencias de ningún tipo. Algo quimérico tal vez, pero como dije líneas arriba, que nadie nos quite la posibilidad de soñar que sí se puede. Entonces, los criollos debemos empezar por casa.

En mi experiencia personal les contaré que hace aproximadamente diez años dejé de preocuparme por las críticas malintencionadas que hacían de mí, muchas veces a mis espaldas, pero como “somos pocos y nos conocemos mucho” siempre me enteraba de quiénes las hacían y lo que decían. Me gusta recibir críticas fundamentadas, consejos y feedback pero a mis haters (y ahora tengo más que antes porque hago más cosas) ni les hago caso. Como siempre digo, ellos me tienen en su radar, pero yo a ellos no los tengo en el mío. Por el contrario, les deseo paz y mucho amor. Lo necesitan.

A mis compañeros músicos, y sobre todo a los que intentan hacer algo nuevo y diferente, a ellos los aliento a que sigan haciéndolo. Lo diferente es lo que destaca y, como siempre digo, cada ser humano siente y se expresa de distinta manera. El derecho de expresión es un derecho constitucional y el artista tiene derecho de expresar su arte como mejor le parezca. A algunos les gustará y a otros no, y eso es algo normal. Lo importante es seguir proponiendo y seguir trabajando. Es preferible, según mi punto de vista, que la gente hable del trabajo que uno hace a, por el contrario, querer llevarse bien con todos y no hacer nada porque el día que dejemos este mundo nadie nos recordará por llevarnos bien con todos, sino por el trabajo que hicimos. Y recuerden, la verdadera muerte es el olvido.

A veces me pongo a pensar: ¿cuánta gente habrá criticado a Felipe Pinglo por revolucionar la forma de componer el vals peruano? O ¿cuánta gente habrá criticado a Chabuca Granda por modernizar aún más la composición criolla? Sin embargo, Felipe y Chabuca son referentes hoy para miles de personas, mientras que a sus detractores el gran público ni los recuerda. Por ello, no desistamos de proponer, de trabajar y de esmerarnos siempre por dar un buen producto. La canción criolla nos necesita unidos, para que de una vez por todas podamos cantar con más sentido: “A triunfar peruanos, que somos hermanos”.