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Año del diálogo y la reconciliación nacional
SÁBADO 22

de setiembre de 2018

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Más protección a la niñez

La población infantil en el país suma aproximadamente 11 millones de peruanos –según cálculos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef)–, que requiere de servicios óptimos para desarrollarse en las mejores condiciones posibles. Una reciente medida del Gobierno, en ese sentido, es la aprobación de un nuevo marco legal que abre paso a otras modalidades de acogimiento para menores en caso de carecer del cuidado de sus padres o de enfrentar el riesgo de perderlos.

17/2/2018


Las niñas y niños del país cuentan con instrumentos para enfrentar cualquier amenaza a la vulnerabilidad propia de su edad. Por ejemplo, en años recientes el Estado ha dispuesto mecanismos para defenderlos de males como la explotación infantil, proxenetismo, turismo sexual y pornografía, y ahora ese marco se ha potenciado con el establecimiento de un Banco de Familias Acogedoras, evaluadas por el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, a fin de acoger a los menores que enfrentan altos riesgos de abandono.

Ello constituye un importante logro en lo que se refiere a las políticas nacionales para el cuidado y protección de niños, niñas y adolescentes en el país, pues ahora son considerados sujetos de derecho y, por lo tanto, cuentan con condiciones para lograr un entorno seguro para su desarrollo. De esa manera, en casos de desprotección familiar de aquellos padres o responsables que no cumplen con el rol de cuidado y protección, el Estado está facultado a suspender la patria potestad y brindarle una medida de protección efectiva.

Es cierto que es un avance significativo, pero aún quedan temas pendientes por resolver, como el diseño de instrumentos y planes para erradicar la violencia familiar, la deserción escolar, el embarazo adolescente, la falta de oportunidades y de calidad en salud, educación y justicia para las niñas, niños y adolescentes que viven en la Amazonía o en las zonas deprimidas, entre otros.

Se trata de todo un reto formular medidas viables que, teniendo como punto de partida los derechos de la niñez, puedan cerrar las brechas sociales que mantienen a miles de infantes expuestos a las múltiples dimensiones de la pobreza, aquellas que van más allá de las carencias monetarias, pese a que en años recientes el Perú ha logrado reducir la desnutrición crónica y casi universalizar el derecho a la identidad y la educación primaria, gracias a una mayor y mejor asignación y ejecución de los recursos destinados a este segmento etario.

Como lo revelan las estadísticas, el sector infantil representa la tercera parte de la población y en unos años tendrá la responsabilidad de darle sostenibilidad al país. De su buen desarrollo, que incluye nutrición y salud, básicamente, puede garantizarse que proseguirán los avances alcanzados por el país en los últimos años.

Vislumbrar el futuro nos obliga a pensar en nuestros niños, niñas y adolescentes. Sigamos asumiéndolos como una prioridad ineludible y una responsabilidad compartida entre todos los actores del Perú.