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Mayor demanda e inversión

En el caso de la inversión privada, se logró una expansión de 4.4% en el 2018 y se basó en los mayores capitales mineros, que ascendieron a 4,947 millones de dólares, 1,019 millones más que la reportada en el 2017.

26/2/2019


La demanda interna, que según el Banco Central de Reserva (BCR) se define como el gasto doméstico en bienes y servicios producidos en un país, y cuyos componentes son el consumo y la inversión (privado y público en ambos casos), registró una recuperación en el 2018 respecto a los dos años previos. Este avance se sustentó en la evolución positiva de la inversión privada minera y en el sostenido crecimiento del consumo privado. 


El año pasado, la demanda interna creció 4.3% en relación con el 2017, e impulsó el avance de 4% del producto bruto interno (PBI), luego de disiparse los impactos negativos de los choques de oferta que afectaron la economía en el 2017. De acuerdo con la entidad emisora, esa tasa de expansión es la más alta desde el 2013, cuando creció 7.2%.

Un aspecto a destacar es que el empleo formal privado creció 4.3%, el consumo privado aumentó 3.8% y la inversión privada se incrementó 4.4%, estos dos últimos por encima de lo alcanzado en el año previo (2.5% y 0.2%, respectivamente). A ello se suma que la inversión pública revirtió la caída observada en el 2017 en razón a los montos invertidos en los Juegos Panamericanos y en obras de infraestructura vial por los gobiernos locales.

El Scotiabank destaca el incremento de 4.7% en el ingreso promedio, que permitió elevar el poder adquisitivo de la población. Asimismo, el menor ruido político favoreció la demanda de activos de largo plazo como las viviendas.

Si analizamos la demanda interna, esta se desaceleró consistentemente desde el 2011 hasta registrar una tasa negativa en el primer trimestre del 2017, punto a partir del cual empieza a registrar una recuperación.

En el caso de la inversión privada, se logró una expansión de 4.4% en el 2018 y se basó en los mayores capitales mineros, que ascendieron a 4,947 millones de dólares, 1,019 millones más que la reportada en el 2017. Esta cifra representó un incremento de 22.9%, por encima del crecimiento de 12.4% observado en el 2017, básicamente en proyectos de cobre y hierro.

Por su parte, el avance del PBI en el cuarto trimestre del 2018 (4.8%) representó la segunda tasa de crecimiento más alta desde mediados del 2016 y fue resultado del mayor consumo privado e inversión pública. Esta evolución confirmó el carácter temporal de la moderación de la actividad económica observada en el tercer trimestre del 2018.

Solo en diciembre del 2018, la producción nacional creció 4.73%, con lo que registró 113 meses de crecimiento continuo. Este resultado se sustentó en la evolución favorable de todos los sectores productivos, con excepción de la minería e hidrocarburos, destacando la manufactura, pesca, construcción, comercio, telecomunicaciones, servicios prestados a empresas y transporte, almacenamiento y mensajería, que explicaron el 69% del resultado global, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).

La autoridad monetaria destaca que hay una serie de indicadores de actividad económica que muestran signos de un mayor dinamismo: confianza empresarial, créditos de consumo, importaciones de bienes de consumo duradero, entre otros. Pese a que el PBI sigue por debajo de su potencial, el mayor dinamismo de los mencionados indicadores es consistente con la recuperación gradual de la brecha del producto en el horizonte de proyección.