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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
MARTES 17

de setiembre de 2019

LEILA GUERRIERO. CRONISTA

“Mi trabajo es contar la vida de los otros”

Según la narradora argentina, para escribir crónicas periodísticas uno debe buscarse el tiempo “a codazos”.

3/9/2019


José VadilloVila

jvadillo@editoraperu.com.pe

Lleva 13 años hablando de la crónica o periodismo narrativo por toda Hispanoamérica. Como dice en Zona de obras (2014), a veces se siente “una yonqui” respondiendo el para qué y el por qué se escribe. 

En marzo, publicó un perfil sobre la megaestrella Fito Paez para la revista Gatopardo (México); y escribe “una crónica larga” para El País Semanal de España.

“Para mí es muy importante sostener el trabajo de publicación en medios [periódicos, revistas]. Es como la trinchera y es el espacio que hay que defender y publicar historias”.

–Hay un renovado interés por la relojería de la escritura de la no ficción.

–Siento una avidez por estos temas de gente de diversas generaciones; una multitud de chicos, que empiezan a escribir crónica, a estudiar periodismo, psicología o antropología. Vienen con inquietudes.

–Dice el cronista Alberto Salcedo Ramos que hay que estar mucho tiempo en un lugar para poder contar. Pero los medios escatiman ese tiempo a sus redactores.

–Esa falta de tiempo siempre estuvo ahí. Estos tiempos que ha logrado uno en realidad es un trabajo de haberse abierto el espacio a codazos, de muchos años y de hacer muchas cosas. Y, obviamente, no solo escribo crónicas.

–En Zona de obras dices: “Un periodista narrativo es un gran arquitecto de la prosa, pero, sobre todo, es alguien que tiene algo que decir”. ¿Has rechazado propuestas que no tenían ese “algo que decir”?

–Sí, me ha pasado por un tema de acceso. Los editores tienen ideas geniales, pero totalmente impracticables. Una vez quisieron que haga un perfil de Charly García, y que lo siga durante todo un año. Pero Charly es muy difícil, tiene una agenda muy complicada, incompatible con mi vida.

–¿Desconfías de los perfiles de personajes inaccesibles?

–A veces salen muy bien. El más famoso es el que hizo Gay Talese sobre Frank Sinatra (‘Frank Sinatra está resfriado’), para el que no pudo entrevistar al cantante. Y es genial.

–¿Y alguien está haciendo un perfil sobre ti?

–No, no es mi rol. Tengo una certeza sobre el espacio que debo ocupar: mi trabajo es contar la vida de los otros.

–En muchos de tus títulos, como Una historia sencilla o Los suicidas del fin del mundo, la argentinidad está muy presente.

–Todos mis libros tienen que ver con cosas muy del “interior” de la Argentina. Yo no soy porteña, me crié hasta los 17 años en Junín, fuera de Buenos Aires. Y comprendo perfectamente cuando hablan del “postergamiento”.

Su nuevo trabajo es Opus Gelber (2019), un extenso perfil sobre su compatriota, Bruno Gelber, considerado entre los cien mejores pianistas del siglo XX. Gelber después de medio siglo, acaba de volver a radicar en Buenos Aires.

Leila también editó Un mundo lleno de futuro (2017), donde retó a cronistas a dar una mirada sobre los científicos de América Latina.

“La crónica latinoamericana tiene una deuda pendiente con la ciencia, el medioambiente, la tecnología, la educación. Y los proyectos tienen avances, fracasos, peleas, conflictos, son historias apasionantes. A mí me parecía importante poner la crónica al servicio de estos temas”.

–¿Cómo te relacionas con la crónica multimedia, con sus hipervínculos, videos, etc.?

–Soy consciente que mis textos se publican con hipervínculos. No me parece que sea una modificación tan grande del formato usual de lectura. Puedes elegir leer tradicionalmente. O, en ocasiones, los hipervínculos enriquecen la lectura. Pero, a veces, te llevan a Wikipedia. Cada página de los diarios de Julio Cortázar era una gran recomendación de páginas, lecturas. De alguna manera, era un hipervínculo.