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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
MARTES 15

de octubre de 2019

Migración y seguridad

“[...] se ha identificado a 700 ciudadanos venezolanos en el Perú con antecedentes, por lo que continuará ejecutándose el plan Migración Segura, mediante el cual estas personas son expulsadas y enviadas a su país”.

19/9/2019


Siguiendo su tradición solidaria y de respaldo a las causas justas, el Perú le ha abierto las puertas a los miles de venezolanos que huyen de la crisis económica y social desatada en su país y que llegan al nuestro con la ilusión de encontrar un futuro diferente.

El arribo de venezolanos ha aumentado exponencialmente. De acuerdo con Migraciones, en enero del 2018 había al menos 120,000 ciudadanos de ese país. En octubre de ese mismo año, el número aumentó a 485,000. Hoy, la cifra supera las 800,000 personas, según la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados.

El Perú no podía cerrar sus puertas a los que huyen de la crisis. En episodios de nuestra historia reciente, los peruanos también nos vimos obligados a migrar a diversos países en busca de mejores oportunidades de vida.

Los beneficios de la migración son varios. Entre los principales se encuentran el incremento de la productividad y la mano de obra, sin que eso implique dejar sin trabajo a los ciudadanos del país receptor. Ello impulsa la competitividad y la innovación. Estudios revelan el incremento del producto bruto interno de las naciones de destino gracias a la fuerza laboral aportada.

A esto se suma la amalgama cultural, sin la cual no podría entenderse, por ejemplo, la evolución de Estados Unidos, que durante su historia ha acogido a ciudadanos de todo el mundo (europeos y latinos, entre los grupos más numerosos). Países de Europa también han experimentado este fenómeno.

No obstante, no podemos ignorar los problemas derivados de una migración masiva. Si bien el 90% de los venezolanos en el Perú cuenta con estudios técnicos y profesionales, también es cierto que ha llegado un pequeño grupo con antecedentes penales en su país que está delinquiendo en nuestro ámbito.

Respecto a este tema, el ministro del Interior, Carlos Morán, informó en el Congreso que a la fecha se ha identificado a 700 ciudadanos venezolanos en el Perú con antecedentes, por lo que continuará ejecutándose el plan Migración Segura, mediante el cual estas personas son expulsadas y enviadas a su país. Varios de estos grupos ya fueron expulsados.

Se trata de una medida apropiada, pues se propone neutralizar el incremento del crimen con protagonistas extranjeros, teniendo en cuenta que la delincuencia local por sí sola es un problema serio.

Del mismo modo, es acertada la decisión del Gobierno de solicitar visa humanitaria a los ciudadanos venezolanos que deseen migrar al Perú. El objetivo no es cerrarle las puertas a los que claman por ayuda, sino permitir un proceso de migración ordenado.

Es fundamental también valorar el pronunciamiento de los voceros de las organizaciones que agrupan a los migrantes venezolanos en el Perú, que han condenado los crímenes cometidos por sus connacionales, además de anunciar que trabajarán para ser la primera “línea de contención” destinada a frenar esos delitos.

Debemos evitar que los inconvenientes dimanados de la migración venezolana generen entre los peruanos sentimientos de xenofobia. Ello no conducirá a nada bueno.