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INDUSTRIA CULTURAL EN PROVINCIAS

Miradas feriales

A propósito de los 10 años de la Felizh de Huancayo, tomamos el pulso a las ferias del libro en el “interior”. En la mayoría de regiones y provincias no existen políticas de apoyo al libro y la lectura y la empresa privada no secunda las iniciativas culturales.

19/6/2019


José Vadillo Vila

jvadillo@editoraperu.com.pe

Una investigación del psicólogo Jorge Yamamoto reveló, hace cuatro años, que Huancayo era la zona donde vivían los peruanos más felices. Y los de El Peruano nos quisimos mudar en mancha al valle del Mantaro. Willy Mateo no quiere ser aguafiestas, pero señala que la felicidad sería absoluta si La Incontrastable tuviera una política para promocionar el libro y la lectura.



Desde ayer, la histórica plaza Huamanmarca es el epicentro de la industria del libro en el Perú, con la inauguración de la décima edición de la Feria de Libro Zona Huancayo (Felizh). En realidad, debería celebrarse la undécima fiesta, pero el año pasado no se realizó el evento, a pesar de haber sumado más de 100,000 visitantes en el 2017. No obstante ser ya una de las ferias de libro emblemáticas del país.

“El anterior alcalde no autorizó a la Felizh. Intentó cobrarnos demasiado caro por el uso de la plaza. Quería que pagáramos 5 soles diarios por cada metro cuadrado (la plaza tiene más de 2,000 metros)”, explica el director general de la Felizh.

En algunas ediciones, la municipalidad distrital de Huancayo auspició el evento. Pero la política de la cultura del libro depende de cada burgomaestre. Luego debieron mudarse a un centro comercial. Tampoco el gobierno regional apoya la Felizh. Huancayo y Junín no son la excepción. Así se trabaja la mayoría de las ferias del libro en el país. Disculpen la tristeza.

Lo de la Felizh es la punta del iceberg. “La mayoría de los municipios de la región Junín no tienen bibliotecas”. Y la biblioteca de la Municipalidad Provincial de Huancayo es un cuartito en un tercer piso.

“En todo el mundo, las ferias del libro gozan del apoyo de los ministerios, de la empresa, y aún así no arrojan utilidades. Es difícil asumir un costo de 100 invitados, pasajes aéreos, estadías. Además, se debe armar una infraestructura especial en la plaza. Es muy costoso. Aún así hay el pobre criterio en que se piensan que puede tener alguna utilidad”, dice Mateo.

La feria solo sobrevive porque Mateo es gerente general de la inmobiliaria Los Andes, que destina un presupuesto para este evento cada año. ¿Y otras empresas? “Hemos tocado las puertas a todos, a los bancos, las empresas de transporte, las financieras, y nada”. Se han gastado los nudillos tocando las puertas de la minera Chinalco, que desde hace una década les dice lo mismo: que el precio del cobre baja y no tienen dinero para la cultura.



Experiencia piurana

Cuando Landy Arrunátegui, presidente de la Asociación Civil Feria Internacional del Libro de Piura (ACFILPI), empezó a soñar con realizar una feria del libro en la capital piurana porque le avergonzaba el deshonroso último lugar en comprensión de textos y lectura de Piura entre todas las regiones del norte del país. Le decían loco. Hasta que en el 2012 realizó la primera edición de la Filpi.

Desde entonces, tan igual que la Felizh, la Filpi también ha sufrido los cambios de locaciones. Es lo de menos. Landy dice que la empresa privada se suma en una edición y en la siguiente, no. Paradójicamente, la prensa regional tampoco se interesaba en la difusión de la feria. Solo las entidades de Lima, como el Ministerio de Cultura o Editora Perú, apoyaron siempre la propuesta cultural.

“Hasta el año pasado, las autoridades de Piura nunca tuvieron un papel protagónico frente a la cultura. No hubo personas idóneas que resumieran el papel de la cultura y la educación. Y a los gobiernos regionales nunca les interesó la cultura. En Piura lo que campeó fue la corrupción”, dice Landy.

Ayacucho, una excepción

El editor Willy del Pozo es el coordinador general de la Feria Internacional del Libro de Ayacucho (Filay), que en su primera edición llevó a la tierra de las 33 iglesias 12 escritores uruguayos. Y ahora celebrará su tercera edición.

Si bien también ha movido las fechas de la feria, su experiencia es una excepción: cuenta con el apoyo activo de la Municipalidad Provincial de Huamanga, el apoyo de las universidades y del grupo AJE. El compromiso de Del Pozo es realizar este evento por lo menos hasta 2024, bicentenario de la batalla de Ayacucho. Además, la empresa estatal Petroperú ha apoyado con una partida presupuestal y también lleva a los ganadores del premio Copé a presentar sus títulos.

Panorama nacional

“Si en Lima los proyectos culturales tenemos la falta de apoyo del Estado y de la empresa privada; eso, en provincias, se multiplica 200 veces”, dice Liliana Minaya, gerenta de la Cámara Peruana del Libro (CPL). Da una mirada con dron sobre la problemática que afrontan los entusiastas organizadores de las ferias regionales del libro.

a) El financiamiento para estos eventos existe, pero en cantidades mínimas; b) La centralización de la producción editorial hace que la distribución del libro en provincias recién haya despegado hace un quinquenio con el arribo de los centros comerciales; c) Casi el 100% del mercado del libro en provincias son productos piratas, y las editoriales no recuperan sus inversiones, ergo, no todos los años pueden visitar todas las ferias regionales del país.

d) No hay una política nacional para generar espacios de ferias para el libro y otras industrias; e) La CPL no puede apoyar a todas las ferias y brindar el knowhow, entonces los estándares de profesionalización y difusión de las ferias son irregulares.



Minaya opina que el Ministerio de Cultura “es un ministerio joven” y, por ello, se comprende los “vacíos” en la política de difusión del libro, como la falta de apoyo a las ferias regionales del libro.

Sin el apoyo privado ni el de sus autoridades, estas ferias se escriben solas. La única excepción es la feria del libro que organiza la Dirección Desconcentrada de la región Cusco.

Marcas locales

Willy Mateo, de la Felizh, recuerda que estamos ante una feria alegre: los autores conviven con danzas (el huaylarsh en primer plano), conciertos, cuentacuentos y titiriteros. “Hemos logrado que los campesinos con sus familias visiten la feria”.

Su tocayo, Del Pozo, creó para la Filay ayacuchana el concepto de “Dale sonido a las letras”: por la compra de libros de 20 o más soles, se puede acceder a los conciertos exclusivos en el marco del evento. E inspirado en la tradición huamanguina, crearon el “ruchco” de libros: donde en vez de tirar dinero, se tiran libros. Y se cuenta con dos mascotas, ”Cucho” y “Aya”, que se pasean por la plaza Sucre y se toman fotos con los visitantes.



Por su parte, la FILPI piurana llevó a Lima en 2018 a 85 miembros de su orquesta sinfónica infantil para presentarlos en el Mincul.

Todos coinciden que hay una respuesta del público en las ferias regionales. “Si la Filpi no fuese tan esperada como lo es, ten por seguro que hubiera desaparecido en el camino. Está consolidada dentro de la región. Sin el lector y la familia, no existiera la feria”, dice Arrunátegui, quien ha hecho ferias del libro por distintas provincias piuranas, también por Tumbes y Chiclayo.

Este año, la Filpi se desarrollará entre el 16 y 30 de agosto, en el centro comercial Real Plaza. La Felizh llenará este par de semanas de alegría y amor por los libros la plaza Huamanmarca, y en Ayacucho, la Filay iniciará a fin de mes con su oferta cultural. Pese a las adversidades, ellos y sus ferias son Quijotes.

Datos:

Para la CPL, entre las ferias regionales más importantes tenemos: Trujillo, Huancayo, Cusco y Arequipa (dos ferias). 

La Felizh se realiza en la histórica plaza de Huamanmarca (Huancayo) y tendrá autores invitados de Colombia, Argentina y EE. UU. 

Los homenajeados de este año son: el periodista Antonio Muñoz Monge, el novelista Fernando Ampuero y el editor Germán Coronado.  

La III Feria Internacional del Libro de Ayacucho (27 de junio-10 de julio) tendrá como invitado de honor este año a Chile, que llega representado por una delegación de 10 escritores.  

En agosto, el centro Gabo (Gabriel García Márquez, de Colombia) será el invitado de honor en la VIII Filpi de Piura. 


Cifra: 
120  actividades desarrollará la Felizh hasta el 30 de junio.